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Corre Yeny, corre y facultades: la “Bankada” en primera y en tercera

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Foto: larazon.pe

¿No tenemos nada que envidiar a Estados Unidos? Difícil respuesta. Por supuesto que nos interesa el primer debate entre  la ex secretaria de Estado y  primera mujer con opciones de ser presidenta en EE.UU. Hillary Clinton vs el multimillonario pintado de “outsider” con frases extremas Donald Trump al que muchos temen, pero la política peruana nos toca más de cerca con ribetes similares de preocupación.

Efectivamente, lo que caracteriza la política nacional estos días, con serio daño para la gobernabilidad y el futuro, es la incertidumbre y el agudo contraste de velocidades y temperamentos entre el Gobierno de PPK y el Congreso, dominado por la mayoría fujimorista.

Al centro de todo ello está el pedido de delegación de facultades del Poder Ejecutivo, algo usual al inicio de un nuevo Gobierno, pero parece que así no lo entiende la “bankada” fujimorista. Sea por hacer sentir su poder en el Legislativo, porque aún no asimilan la derrota electoral por tan ajustado margen y con un volteretazo de infarto, o simplemente porque no entienden las urgencias del  momento que atraviesa el país,  lo que los ciudadanos estamos observando es una película de baja estofa y  en distintas velocidades.

ENTRE EL ACELERADOR Y EL FRENO

Así, llama la atención el cómo pisan el acelerador para poner sobre la mesa y aprobar la denominada “ley contra el transfuguismo” (o “Ley Yeni”, dicen algunos),  mientras por el otro lado estiran plazos y  se muestran remolones (según la RAE, el “Que intenta evitar el trabajo o la realización de algo”) para aprobar la citada delegación de facultades al Ejecutivo.

Vemos así cómo, luego de las serias discrepancias en la “bankada” que precipitaron la salida de quien en la campaña fue una de sus más publicitadas cartas en la lucha anticorrupción, Yeni Vilcatoma, de inmediato  se aplicaron a sacar adelante el proyecto de ley contra el transfuguismo, a pesar de que tiene una serie de ambigüedades y ribetes colisionantes con el marco constitucional. Vilcatoma, como en la película “Corre Lola, corre”, se vio obligada a buscar un nuevo grupo, y quizá una nueva agenda, antes de que entre en efecto la nueva ley. Parecía que la “Bankada” quería curarse en salud, lanzar una advertencia a sus miembros y poner un candado a nuevas defecciones para conservar su mayoría y “disciplina partidaria”. Es decir, una agenda cortoplacista y de interés político-partidario.

 La pregunta es: ¿Es esto lo más importante y urgente para el Perú en esta coyuntura de cambio de gobierno que exige con urgencia dejar de lado el piloto automático y retomar las riendas del país en temas tan relevantes como la recuperación de la economía y la lucha contra la criminalidad? ¿Acaso no es más trascendental  el pedido de delegación de facultades, al que en  cambio la Comisión de Constitución derivó a otras ¡10! comisiones en consulta?  

AÚN ESTAMOS A TIEMPO...

Finalmente, con la popularidad del presidente Pedro Pablo Kuczynski superando el 60%, ¿acaso no se da cuenta el fujimorismo  del daño que se hace --con este comportamiento que la ciudadanía podría etiquetar como ralentizador y obstruccionista-- también a su propio partido,  sus posibilidades de acceder al Gobierno en el 2021, y asimismo a la imagen de  la misma institución parlamentaria?

Desde el pasado 8 de septiembre, cuando se envió el pedido desde el Ejecutivo, han pasado ya varias semanas, en las que el país se mantiene en vilo, lo que no puede continuar más. Los agentes económicos y la ciudadanía no pueden esperar y reclaman  de los poderes públicos que estén a la altura del mandato y responsabilidades para lo que fueron elegidos.

Tampoco se trata de que se apruebe sin más la delegación de facultades, ni del otro lado de despotricar contra el Congreso y su composición actual. El debate siempre es bienvenido, pero dentro de un marco de respeto, razonabilidad y argumentación, a lo que habría que agregar una alta dosis de coherencia entre los plazos y las políticas para enfrentar los problemas del Perú. Aún estamos a tiempo de iniciar este quinquenio con buen pie, dejar de lado agendas propias y trabajar los consensos que exige el interés nacional… sin más “kabes”.

Y si esto ocurre y esto es tan sólo un decir ,brindaremos todos por el Perú , con chicha pisco y vino que también es peruano.

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