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“¡Cuídate España de tu propia España!”

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En 1938, en las postrimerías de la Guerra Civil, aparece la primera versión del libro póstumo de César Vallejo “España aparta de mí este cáliz”. Habían pasado veinte años cuándo nos instalamos a vivir en Madrid. Recuerdo que el máximo lujo que tenía el pueblo era poder comer un camote asado que vendían por las esquinas mujeres envueltas en una pañoleta negra, si tenías la insólita suerte de poseer un par de reales tal vez le añadías un puñado de castañas, porque no había ni comida, ni carbón, ni pesetas. Yo era una niña de 8 años que escuchaba hablar a los mayores, todas historias de terror y fratricidio, regiones enfrentadas, familias y vecinos irreconciliables, el corazón de todas las Españas resquebrajado y destilando bilis. Un domingo fuimos de excursión a conocer Toledo, estábamos pasando frente al Alcázar cuando una viejecilla, a la cual nadie había preguntado nada, con acentuada soberbia comentó en voz alta “Aquí se reunieron Himmler y Moscoso en el 40”. En esos años el “Generalísimo Franco” gobernaba en todo su apogeo, todavía se respiraba la acritud del rastro de sangre dejado por la guerra, ese mismo olor lo he vuelto a reconocer hoy día.  

El fantasma del nazismo ha vuelto a ingresar en la escena internacional, esto es un hecho innegable. Rusia, China o Corea del Norte, entre muchos otros, poseen casi idénticas características dictatoriales que los nazis, aunque se trate de gobiernos comunistas. Por otro lado tenemos estados demócratas como el de Estados Unidos cuyas actuales tendencias racistas y demás fobias se perfilan como totalmente neo nazis. A las grandes potencias, particularmente a la carrera competitiva entre EU y Rusia, no le conviene en absoluto el auge de la Unión Europea. Desde el punto de vista operativo, el proyecto de recomponer un continente que sentase las bases para una sociedad más humanitaria y civilizada aparentemente ha fracasado. No obstante, muchos de los que no nos damos por vencidos, mantenemos viva la esperanza de ser capaces de continuar participando en el proceso de consolidación de un futuro más auspicioso. Entre los cuales se encuentra principalmente Macron y la Merkel insistiendo en reconstruir una Europa unida y pujante. Aunque al contemplar el panorama mundial, armados hasta los dientes como estamos, tal cual una de las peores pelis de Hollywood, me pregunto si aún queda un centímetro de tierra en el mundo donde poder escribir la palabra “Paz”.  

En medio de este tenso ambiente de antesala de una probable conflagración mundial vibrando en el espacio, el Reino Unido hace su salida por el foro traicionando a la Unión Europea. En la hora actual el divorcio entre el Brexit y la UE se encuentra “atrapado sin salida”. De ahí la pregunta sin respuesta ¿qué va a suceder ahora con Cataluña? Por lo pronto: desplome en la bolsa, cae a pique la cotización de la Banca catalana, fuga de capitales, el primero entre ellos, el más fuerte, el catalanísimo Banco de Sabadell, que ha mudado su sede a Alicante en menos de 24 horas. Las grandes compañías que no son catalanas ya preparan maletas, la industria turística de luto, mientras que Oriol Junqueras, vicepresidente de la Generalitat, sigue ejercitando las mejores posturas de perfil  frente al espejo. Una autonomía hasta la fecha próspera y con múltiples ventajas caminando a paso acelerado hacia su propia ruina, según la mayoría de economistas internacionales. Los mismos dirigentes neo nazis que felicitan el triunfo del independentismo, como es el caso de UK, Austria u Holanda, son los primeros que la van a traicionar, conseguido un paso adelante hacia su objetivo de desmembrar a la UE, ¿qué otro interés pueden albergar que no sea comprar Cataluña entera a precio de oferta?

No estoy diciendo que el pueblo catalán no tenga sus razones para plantear reclamos independentistas, pero tenía la obligación de planteárselo dentro del contexto de la fragilísima circunstancia que vivimos. La irresponsabilidad de Barcelona y de Madrid respecto a lo acaecido tendrá consecuencias impredecibles. El debilitamiento de la Unión Europea sólo puede acarrearnos mayores desgracias. Tal vez hubiesen debido intentar imitar el modelo de la Alemania confederada. Lo que resulta del todo inadmisible es que ambos gobiernos, tanto el de Rajoy como el de Puigdemont, no hayan sido capaces de lograr los acuerdos elementales para evitar tal catástrofe. Hoy se está manifestando la muchedumbre estudiantil en el centro de Barcelona en contra de la virulencia ejercida por la policía el 1ro de Octubre, durante la jornada del referéndum. ¡Y aún no ha terminado el día! 

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