728 x 90

Día Cero: Ciudad (del Cabo) sin agua… ¡y no es la única!

img

Si para el 11 de mayo próximo no llueve, se cerrarán los caños de agua en Ciudad del Cabo… Tal es la apocalíptica advertencia  lanzada por el Gobierno y que ha puesto en alerta no solo  a los 4 millones de habitantes de esta  ciudad, capital legislativa e imán turístico  de Sudáfrica,  sino también a todo el mundo. Se trata de la primera urbe moderna e importante que podría quedarse sin agua, lo que ha encendido las alarmas pues… ¿si pasa en Ciudad del Cabo,  porqué no podría pasar en otras  capitales o ciudades grandes como nuestra Lima?

  Las preguntas y los reproches inundan las redes sociales y las comunicaciones gubernamentales y globales, pues se trata de un caso crítico para observar con  preocupación y detenimiento. Según la ONU, hay más de 10 grandes ciudades que podrían llegar a la misma situación en uno o dos décadas. Pero hasta ahora las respuestas de los políticos y los técnicos son lamentablemente insatisfactorias, mientras se acusa al Gobierno de falta de reflejos y previsión para construir la infraestructura necesaria.

 La sequía, la peor del siglo, que hace tres años afecta esta zona  de Sudáfrica ha hecho estragos en prácticamente todos los ámbitos de esa región, desde la agricultura,  el empleo, el turismo y la economía en general, hasta la vida diaria misma, donde los principales afectados son los niños.

De momento los habitantes de esta ciudad que antes fueron sordos a las advertencia por un consumo responsable (y gastaban hasta 300 litros de agua por día) claman al cielo, llorando sobre el agua derramada, por una milagrosa lluvia, pues  solo pueden utilizar 50 litros al día, y los que no tienen conexión a la red amanecen en  una desesperada búsqueda en grifos públicos o arroyuelos contaminados (https://elpais.com/elpais/2018/02/09/album/1518181629_054233.html#foto_gal_19).

Según los expertos, debemos consumir normalmente 100 litros de agua por día, pero mirándonos en el espejo, constatamos que, en lo que nos toca más cerca,  en Lima, para variar, consumimos a veces más  de ¡250 litros por día!, un desperdicio que un día nos pasará la factura (la que tiene que ver con la vida misma).

 ¿DERECHO HUMANO AL AGUA?

  Esta es la realidad cruda, que contrasta con los discursos y los postulados de buena voluntad. A través de la Resolución 64/292, la Asamblea General de las Naciones Unidas estatuyó “el derecho humano al agua y al saneamiento”, reafirmando que el agua potable limpia y el saneamiento son esenciales para la realización de todos los derechos humanos. Por lo mismo, exhorta a los Estados y organizaciones internacionales a proporcionar recursos financieros y propiciar la capacitación y la transferencia de tecnología para ayudar a los países en desarrollo a suministrar agua potable y saneamiento saludable, limpio, accesible y asequible para todos.

  Sin embargo, la realidad es otra. Según la Organización de Naciones Unidas, 2 mil millones de personas carecen aún de acceso a servicios de agua potable gestionados de modo seguro,  4 mil 500 millones de personas no tienen servicios de saneamiento seguro, 340 mil niños mueren cada año por enfermedades diarreicas, entre otras cosas.

  Hoy en Ciudad del Cabo está prohibido regar jardines, llenar piscinas y lavar carros; y la recomendación general es que nadie debe ducharse más de dos veces a la semana, cada ducha no debe superar los 2 minutos, y el tanque del wáter solo se activa cuando es absolutamente necesario.

  ¿Nos suena familiar? ¿No recordamos, acaso, lo sucedido en marzo del 2017 cuando una retahíla de huaicos prácticamente acogotaron la central de La Atarjea, escaseó el agua potable y pagábamos sobreprecio por un bidón de agua en el mercado negro? En ese momento, inevitablemente se puso sobre el tapete el tema con diagnósticos y posibles salidas.

 PERÚ, ESPEJISMO DEL “AGUA PARA TODOS”

En el Perú, según el anterior ministro de Vivienda, Edmer Trujillo, más de 4 millones de compatriotas carecen de servicio de agua domiciliario, y 9 millones no tienen servicio de alcantarillado. La meta propuesta por el presidente Pedro Pablo Kuczynski de cerrar este déficit es muy ambiciosa y necesaria, pero demanda, además de una inversión aproximada de 50 mil millones de soles,  un plan de trabajo y una reingeniería de las EPS, que aún hace agua por varios lados.

  Por un lado, varios expertos independientes insisten, más acorde con la realidad, en que las Empresas Prestadoras de Servicio (EPS) como Sedapal son modelos de ineficiencia, despilfarro y corrupción, con tarifas irreales, mientras millones no cuentan con conexión tienen que pagar hasta 10 veces más por agua de cisterna. En tanto, no se enfrentan temas como la derivación de aguas de la cuenca oriental de los Andes,  la reactivación de Huachipa, la construcción de más pozos, la desalinización  ni la deforestación.

La salida, para ellos, es avanzar en la privatización o en la gestión mixta, pero esta posibilidad choca con diques ideológicos, populistas o politiqueros que dan pie a interminables debates, sobre todo en tiempos de campaña electoral, que no avanzan a soluciones eficaces… entre tanto, los fantasmas del huaico y la sequía (y también de Ciudad del Cabo) acechan permanentemente exigiendo un acuatizaje realista.

…Y LA GUERRA DEL AGUA

  El agua es pues, fuente de vida, pero también de abuso y discriminación, así como de conflictos. En tanto, mientras el cambio climático incrementa las temperaturas considerablemente, aumentando la evaporación y la contaminación, y en el mundo se hacen más patentes las zonas con sequías y estrés hídrico, los expertos en geopolítica vaticinan que muchas guerras futuras, a la vuelta de la esquina, serán por el agua.

Según la ONU existen 300 zonas en discordia a causa del agua en todos los continentes, también en América Latina. Precisamente, uno de los asuntos pendientes entre Chile y Bolivia ante la CIJ de La Haya es por las aguas del río Silala, que el primero reclama como río internacional y el segundo denomina como manantial propio.

  “Quien fuere capaz de resolver los problemas del agua será merecedor de dos Premios Nobel: uno por la paz y otro por la ciencia”, dijo el ex presidente de Estados Unidos John F. Kennedy hace más de medio siglo, adelantándose a los tiempos.

Signos de los tiempos que debemos prever, como no pasó en Ciudad del Cabo, y que deben ponernos en guardia. Cuidemos el agua, tomemos previsiones, planeemos infraestructura para ello y hagamos eco de lo que dicen los expertos y no los demagogos.

IR A COMENTARIOS

    Comentarios