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El humor, arma punzante

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!Quién lo duda! Lo ha sido desde el principio de los tiempos. Ciencia muy apreciada la del humor mordaz, cuanto más negro más eficaz es su veneno aplicable concienzudamente al ámbito político. El 22/03 salió otra de mis columnas relacionada a la presente: “Ya nadie creee en nadie”. Los magazines humorísticos gozan de buena salud  y larga vida, por ejemplo: durante muchas décadas apenas despuntaba el sol solía verse la portada de “Le Cannard enchaîné” (“El pato encadenado”) cubriendo el rostro de los parisinos frente a su taza de café, luego le fue ganando la partida de popularidad el “Charlie Hebdo”. Claro que el humor a veces se paga demasiado caro, recordemos los dos recientes atentados terroristas a la mencionada revista.

Otro instrumento de crítica social cargada de burla ha sido desde siempre laa sátira teatral. Igualmente los dramaturgos casi sin excepción tuvieron que pagar un alto precio, entre otros el poeta Oscar Wilde quien fue enviado a prisión por la la hierática reina Victoria, por “indecente”. Aunque es cierto que el dictamen judicial lo acusaba de mantener relaciones homosexuales “pecaminosas”,  más cierto es aún que sus picantes obras de teatro equivalían a bombas dirigidas contra la puritana sociedad victoriana. Murió a consecuencia de su sentido crítico y de una infección contraída en prisión. Un año después, aquellos londinenses capaces de apreciar su genio repetían sarcásticamente que su ánima había regresado para llevarse a la agonizante reina cargada en brazos como a una novia.

Este es apenas uno entre miles de ejemplos concernientes a personajes históricos famosos por su agudeza. Me refiero a un sentido del humor sutil, al talento satírico, el mismo en el que forjó sus versos y entremeses don Francisco de Quevedo. O el que plasmó en sus “Caprichos” y “Disparates”  don Francisco de Goya. Poco tiene que ver este ejercicio de la fina ironía con la vulgar chacota. Aprovecho para recomendar a los lectores los sensacionales poemas de Nicanor Parra. Si deseamos aprender algo más sobre el libelo en el Perú volvamos a leer al genial Alberto Hidalgo, padre de todos los dinamiteros humorísticos nacionales. Sin duda se debe a que he nacido en Lima, pero opino que la usual neblina que la cubre le ha otorgado a sus ciudadanos una particular mordacidad, o al menos de ella hemos gozado varias generaciones, buena prueba de ello son las sutilmente burlonas letras de los antiguos valses limeños, tales como “el pirata”, “víbora”, “el tísico”, “la palizada”, entre otros. En cuanto a nuestro mundo latino actual en esta corriente podríamos nombrar a “les Luthiers” entre muchos otros finos comediantes.

Los asiáticos tienen su propio sentido del humor, a mí me encanta el de los Zen, secta budista japonesa que durante siglos ha ejercitado su talento en la práctica de unas maravillosas  caricaturas en tinta china. También el Buda Hotey representa la encarnación del buen humor, las frases que se le atribuyen son el sentido ridículo encarnado en Buda, está siempre mostrando la boca abierta muerto de la risa pase lo que pase, ¡un ejemplo a seguir! La burla es una expresión cultural, puede ser de todo tipo, yo personalmente me regodeo con la chanza en política.El famoso actor catalán Alberto Boadella, fundador de“ Els Joglars”, legendario grupo de teatro de izquierda perseguido por el franquismo durante décadas, acaba de inventar una nueva nación llamada “Tabernia” con el propósito de tomarle despiadadamente el pelo a Puigdemont y a los separatistas catalanes. Tabernia tiene su propio pasquín y una retahíla de shows online.

Por otro lado tenemos en Hungría al famoso movimiento político “El perro de dos colas”, haciendo esfuerzos encomiables en el intento de frenar la campaña de nacionalismo xenófobo iniciada por el Primer Ministro Víctor Orban, a quien el mismo Jean Claude Juncker como Presidente de la Comisión Europea ha acusado de dictador. Recomiendo buscar “hungarian two tailed dog party ”  en Internet, no se pierdan la entrevista televisa al parlamentario con cabeza de pollo respondiendo al periodista con su interminable cacareo. Continuamente la poli tiene que venir a borrar los sarcasmos de sus clandestinas pintadas callejeras: “Por supuesto, los húngaros amábamos esa cortina de hierro, la estamos extrañando. Para frenar la inmigración, en vez de construir el muro que planea el gobierno, de 175 km de largo X 4 m de grosor, ¿porqué no construimos un muro de 175 km de alto X 4 m de grosor? A los turistas les encantará”. Kovács, su líder, sostiene que la mitad del país ha emigrado por razones políticas, mayormente son ellos los que envían donaciones para que este incipiente partido político pueda sostener los gastos de posters, vallas y anuncios publicitarios, invariablemente cargados de explosivo humor. La campaña nos demuestra que no son sólo los extranjeros los que emigran de sus países en busca de trabajo, uno de los slogans ironiza así: “¡Ven a Hungría, cómo no! Estamos trabajando en Londres”. 

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