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¡¡ FELIZ NAVIDAD !!

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Como cada año me dirijo a nuestros lectores con los mejores deseos de dicha, buena salud y prosperidad para todos los peruanos. Y ya que se trata de la celebración del recién nacido rey sagrado llamado Jesús (por lo cual en esta fiesta manifestamos nuestro cariño a los infantes del mundo), una vez más sugiero a los padres que reflexionen y ¡no compren juguetes bélicos a sus hijos! ¿Por qué incentivar al hombre desde su tierna infancia dirigiendo su instinto hacia la destrucción cuando podemos aficionarlo a ejercer actividades creativas en todos los campos? En ningún momento del año habría que regalarles juguetes bélicos, en mi opinión, menos aún en la Noche Buena que nos invita a celebrar el nacimiento y la vida ¡el triunfo de la luz sobre la muerte tenebrosa! La victoria de la bondad y de la paz sobre el caos de la guerra. Lamentablemente somos un país vapuleado por el funesto hábito de la virulencia, en un continente donde la más inhumana ferocidad es pan de cada día, en un mundo donde reina la violencia y continuamente amenazado de extinción desde todos los flancos, en la Noche de Navidad ¿vamos a regalarle una metralleta de plástico o un muñeco Robocob a nuestro pequeño? ¿Por qué no le regalamos lo que él necesita? Es decir, algo que exprese nuestra ternura por él.

Afortunadamente a las niñas no nos regalaron nunca armas mortíferas, en cambio solían darnos invariablemente alguna muñeca o sus accesorios, pero las niñas nunca hemos sido tan tontas como creen, aparte de jugar a la mamá y a la cocinita podemos aprender desde muy jóvenes muchos oficios útiles. Una muñeca puede sugerir maternidad, o feminidad como es el caso de Barbie, eso está muy bien, pero además sería conveniente pensar en escoger también para ellas un regalo que pueda estimular su inteligencia. Un lindo libro de acuerdo a su edad, juegos de mesa, o algo que despierte su imaginación y que invite a la interacción con otros niños, en lugar de inducirlos al cruel aislamiento al que esta era cibernética con sus juegos electrónicos ha condenado a la infancia. ¿Les estamos comprando el regalo que nos gusta a nosotros o el que más le conviene a nuestro hijo? Hay video juegos muy inteligentes, es cuestión de informarse, antes de comprarlo deberíamos tener la capacidad de conocer el producto, de comprender de qué se trata y comprobar si éste es el más conveniente o sólo es una incitación más a la agresividad. Si pudiésemos  compartir el juego con ellos mil veces mejor, pues al ser participativo no va a ejercer el hipnótico poder de algunos video juegos que suelen confinar a los más jóvenes a un peligroso aislacionismo y falta de comunicación con su familia.

Este año de nuevo les recuerdo que Papá Noel no es una invención, se trata del legendario obispo de Myra, nacido en Patara (Licia, actual Turquía), en el siglo IV DC, más conocido como San Nicolás de Bari por la ciudad italiana a donde fueron a parar sus restos durante la conquista musulmana de Constantinopla.  La leyenda nos cuenta que heredó de sus padres una gran fortuna, la que repartió íntegramente entre los más necesitados antes de partir a Myra donde terminó por convertirse en el obispo. Su personaje añadido a la figura luminosa del Niño Jesús, nos invita a no olvidarnos esta Navidades de los pequeños más necesitados. A Santa Claus - como llaman los pueblos del norte a San Nicolás - se le atribuyen numerosos milagros, entre ellos haber resucitado a varios niños en más de una ocasión, tal vez por esta razón sea el santo de los niños. El reconocimiento de sus contemporáneos respecto a su proverbial generosidad hacia los más pobres dio origen al mito de Papá Noel, cuya fiesta se celebraba siempre el 6 de diciembre (día de su fallecimiento en Anatolia), hasta el siglo XX en que, por razones comerciales, se conjuntó con el 25 de diciembre.  

Mi regalo: ponerle la carne de gallina a mis lectores con la visita en directo del Espíritu de la Navidad. Para que puedan sentir por unos pocos minutos a las potencias celestiales en sus corazones, les recomiendo que abran Youtube y busquen el “Aleluya” de Haendel en su mejor versión: the Royal Choral Society. ¡Bondad, paz y sensibilidad en esta Noche Buena, con mis mejores deseos desde Atenas!

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