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Gran Bretaña, Colombia, Venezuela: ‘exits’, fintas y cabes

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Foto: incelaw.com

¡Así estamos!: Gran Bretaña abandona la Unión Europea por referéndum, con sísmicas  consecuencias mundiales. Maduro pone todos los cabes y trabas posibles para sabotear un referéndum revocatorio que lo expulse  finalmente del poder. Y en la vecina Colombia el gobierno de Juan Manuel Santos anuncia un forzado acuerdo con los (¿ex?) terroristas de las FARC, que muchos ven como parafernalia más que sustancia y que igualmente deberá pasar por trámite de referéndum.

La voz del pueblo..., dice el aforismo.

Las primeras víctimas del ‘Brexit’ (por ‘exit’, salida en inglés) han sido no solo  el primer ministro David Cameron, que apoyaba decididamente la permanencia en Europa, y ha presentado su dimisión, en un acto de responsabilidad política (aprendan acá eso), sino también las principales bolsas de Europa y todo el mundo que bajaron entre 3% y 12%. En España la bolsa de Madrid cayó 12%,  lo que expertos consideran la peor caída de su historia; y la libra esterlina igualmente se depreció frente al dólar y el euro.

Si muchos se asustaron terriblemente hace un año por la eventual salida de un país pequeño y problemático como  Grecia, es de imaginar lo que significa el abandono de la Unión por parte  de un socio principal como Gran Bretaña, tanto  para la UE como para las políticas de migración, comercio e inversiones, así como para la banca y los gobiernos de todo el mundo, en una especie de dominó político-financiero-económico de impredecible final.

El importante diario “The Guardian” ha comparado el ‘Brexit’ con la gravísima crisis del canal de Suez de 1956 (https://www.theguardian.com/commentisfree/2016/jun/24/the-guardian-view-on-the-eu-referendum-the-vote-is-in-now-we-must-face-the-consequences), que dejó muy mal parada a Gran Bretaña, acabó con sus pretensiones de dominación en el mundo árabe y  reafirmó la primacía mundial de Estados Unidos y la Unión Soviética en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial. “Habrá que repensar el rol de Gran Bretaña en el mundo, para lo cual necesitamos el más profundo debate sobre nuestras alianzas desde la debacle de Suez por lo menos”, señala el Editorial de dicho medio de comunicación.

¡NI GRECIA LO HIZO!

El hecho de que, por primera vez un Estado miembro decida abandonar la  Unión Europea  es ya un mal precedente; y el que sea Gran Bretaña lo hace aún peor, haciendo incluso que heridas internas vuelvan a supurar. Recordemos que hace poco, en un reñido referéndum, Escocia votó contra la propuesta de independizarse de Gran Bretaña precisamente para aprovechar las ventajas de permanecer en la UE. Ahora, que la mayoría de escoceses han votado contra el ‘Brexit’, varios líderes políticos han desempolvado la opción independendista  para seguir vinculados a la UE… ¡Cosas de la vida! ¿Y qué pasará con las autonomías secesionistas de España y otros países?

Es aún pronto para ver hasta dónde llegarán las consecuencias de este terremoto, que no tiene marcha atrás. Según los estatutos de la UE hay dos años para implementar la salida de Gran Bretaña de la UE, pero se necesitará muchos más para recuperar la tranquilidad y  la confianza de los mercados, la bolsa y el  comercio internacional, y de los ciudadanos de a pie.

Mientras con enorme preocupación se revisa a la baja las expectativas de crecimiento de Gran Bretaña y la UE, el sueño de la Europa Unida y de la integración se resquebraja debido a egoísmos politiqueros y fuertes campañas populistas y extremistas, como han reconocido algunos promotores del Brexit que tampoco saben  ni cuánto ni cuándo pararán los daños.

ENTRE TANTO, EN COLOMBIA…

Más cerca nuestro, en la Cuba de los Castro y mencionando al inefable Hugo Chávez, el presidente Juan Manuel Santos y ‘Carlos Antonio Lozada’, uno de los negociadores de las FARC anunciaban el fin de las negociaciones y  un histórico acuerdo para el cese del fuego bilateral y la ‘dejación’ (no entrega) de armas, que debe firmarse luego y sometido a referéndum.

Suena demasiado bello para ser cierto, por lo que, como era de esperar, las  voces discrepantes han sonado también alto.  Es importante el pragmatismo en la política, pero que un presidente constitucional se siente a conversar y pactar con un cabecilla terrorista, es por decir lo menos perturbador.  Mucho más si los acuerdos disponen que se haya forzado la intervención de otros poderes públicos, como el Legislativo y Judicial, para otorgar un trato especial a los integrantes de las FARC en el proceso de reincorporación a la sociedad. Se indica, por ejemplo, que como muchos de los guerrilleros tienen órdenes de captura vigentes, será necesario suspenderlas para facilitar los procesos de “justicia transicional”.

Efectivamente, el  acuerdo establece la creación de 22 zonas de transición y ocho campamentos de las FARC  para desmovilizar y garantizar la seguridad de los subversivos y, en un periodo máximo de 180 días, la entrega de armas, aunque con otro término (dejación). Todo ello revelaría lo arduo que habrán sido las negociaciones y el poder de facto que ejercen los terroristas vinculados a la industria del secuestro y del  narcotráfico y que en varias oportunidades han pateado el tablero.   

Le deseamos lo mejor a nuestros vecinos colombianos. Esperamos que el proceso de paz corrija sus imperfecciones y  realmente  se alcance el ansiado logro, que ponga fin  a medio siglo de violencia criminal y de  asedio de la sociedad por parte de subversivos, paramilitares y narcotraficantes que han dejado más  250 mil muertos, 45 mil desaparecidos y 6.9 millones de desplazados.

Sin embargo, como lo señalábamos en esta misma columna (29/05/2014), “El objetivo de la paz es altamente deseable en un país con más de 60 años de violencia y conflicto interno, pero, como bien sabemos los peruanos, esto no se puede lograr a cualquier precio. Es verdad que históricamente, se ha dado casos en algunos países de que  integrantes de grupos subversivos hicieron su mea culpa y se reintegraron a la vida democrática con partidos de cierta resonancia. Sin embargo, en el caso de las FARC (como en el de Sendero), a muchos colombianos les cuesta muchísimo imaginar a cabecillas asesinos con las manos manchadas de sangre postulando al Congreso”. Veremos qué pasa en el referéndum.

VENEZUELA: GRAVÍSIMA CRISIS HUMANITARIA Y POLÍTICA

La crisis venezolana, mientras tanto, ha tocado piso hace mucho tiempo y nadie sabe cómo será el día siguiente, con un gobierno tan ineficiente, abusivo y ahora cada vez más impopular, como el de Nicolás Maduro.

Los últimos días se han caracterizado por tres cosas: primero, la clamorosa y cada vez más evidente crisis humanitaria, que obliga a millones de ciudadanos a hacer lo indecible, incluidos saqueos, para conseguir alimentos básicos y medicinas. Ya son varios los muertos por esta causa atribuible solo a la incompetencia e indolencia del ´socialismo del siglo XXI´, que solo subsiste por un entramado que se basa en clientelismo populista y corruptor, cooptación de poderes públicos y, por supuesto, el apoyo de la cúpula militar afín al chavismo.

Luego, sigue adelante el proceso de validación de firmas para un referéndum revocatorio contra el mandato de Nicolás Maduro. El Gobierno no tiene escrúpulos para alargar los plazos, acosar a los votantes o descargar basura cerca de los locales de votación, todo con el objetivo de sabotear el referéndum, en un comportamiento totalmente recusable propio del peor autoritarismo que se niega  descaradamente a dejar el poder y desprecia de tal forma la voluntad popular.

Al mismo tiempo, ante la presión de la oposición y el hastío de la ciudadanía, ahora el tema político se ha llevado al seno de la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo secretario general Luis Almagro ha solicitado la aplicación de la Carta Democrática que implicaría la suspensión del país. Obviamente, el gobierno de Maduro rechaza esta opción y, seguramente para dar largas al asunto, acepta a medias la opción del diálogo y la intermediación de ex presidentes.

Pero, lo que teme con razón la oposición es que Maduro solo pretenda ganar tiempo y dilatar el proceso revocatorio, pues la fecha límite es el 17 de enero del 2017. Si el referéndum se realiza después de ese día  y gana la oposición,  el mandato de Maduro sería concluido por su ex presidente, con lo cual todo seguiría igual, con el saldo de escasez, inseguridad, hambre, corrupción y muerte del chavismo socialistoide.

Esto sería realmente provocador y agravaría la crisis, a la que América toda no puede ser ajena. En el discurso que pronunció durante la sesión extraordinaria, Almagro enfatizó la urgente necesidad del pueblo venezolano de que los países de la región salgan en su defensa, ante la opresión ejercida por un régimen autoritario que ha provocado una verdadera crisis humanitaria. "Hoy –ha dicho-- les pido que consideren las vidas, la salud y la seguridad del pueblo venezolano (…) El Consejo Permanente debería tomar las medidas necesarias para atender a la crisis humanitaria sin precedentes e innecesaria que sufre Venezuela”.

En tan compleja y demandante coyuntura, el nuevo Gobierno Peruano que ingresa el 28 de julio no puede permanecer indiferente --como lo ha hecho el que termina y la izquierda peruana--, a una crisis tan grave como la que soporta  un país hermano. El presidente electo Pedro Pablo Kuczynski ha declarado que está a favor del referéndum en Venezuela y, preguntado sobre Leopoldo Lópoez y los otros opositores encarcelados, ha dicho acertadamente  que  “sigo manteniendo  que estos son presos políticos, y de que el gobierno de Maduro debería soltarlos inmediatamente”.

Estamos de acuerdo. No se puede permitir más trabas ni fintas de Maduro. Resulta incomprensible ver cómo subsiste un régimen tan abusivo e inepto, que a vista de todos amenaza al Congreso y pisotea toda norma legal y de derechos humanos de la población venezolana. La OEA y América Latina tienen que actuar con todas las herramientas legales que prevé el sistema interamericano para aplicar la Carta Democrática y posibilitar una transición democrática urgente y realista.

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