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Grecia 1821: Declaración de Independencia

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El conde ruso Aléxei Grigorievich Orlov lo había intentado sin éxito en 1770, luego un movimiento clandestino coordinado por la colonia griega de Odesa empezó a fraguar el grito libertador, pero sobretodo eran los ecos de la Revolución Francesa los que venían influyendo de manera decisiva. Empero hubo que esperar varios años, recién en 1821 se escucharon los primeros tambores de la rebelión griega retumbar con estruendo contra el que fuera su opresor por cuatro largos siglos: el imperio otomano. Más allá de la idea religiosa de apoyar una cruzada opositora a una fuerza “infiel”, fue sobretodo el impulso de recuperar los valores de la antigua Hélade lo que animó a una enorme masa de occidentales a sostener la causa. Europeos, rusos y americanos se pusieron del lado de Grecia, entre los que sobresalieron muchos nombres de alto nivel intelectual, algunos incluso sacrificaron sus vidas por tan noble convicción. Bástenos recordar al poeta y héroe inglés Lord Byron - quien rindió su alma revolucionaria en Messolonghi - o al helenófilo escocés Thomas Gordon, quien ofreció toda su fortuna para financiar la rebelión y fue muerto en combate.

Durante nueve años se mantuvieron luchando sin desmayo, al principio los griegos estaban solos pero luego se unieron tres naciones occidentales. A modo de ejemplo recordemos únicamente las desfavorables circunstancias que tuvieron que enfrentar en la célebre batalla de Navarino: del lado de los turcos otomanos estaban Egipto y las Regencias de Túnez y Argelia, con numerosos buques y una tropa de 400.000 efectivos; el reino de Francia, el Reino Unido y Rusia componían el grupo aliado a Grecia, con muchas menos naves y sólo 100.000 hombres, de los cuales perdieron la mitad, mientras que del lado de los otomanos se contaron 17.000 bajas. No obstante, el 20 de octubre de 1827 vencieron en esta batalla naval los aliados ¡la guerra había sido ganada! En 1830 se firmó el protocolo de Londres, finalmente se instauró el reinado con Oton I de Baviera como monarca, Grecia había alcanzado la independencia y con ella la paz. El año pasado en estas mismas fechas escribí otra columna con mayor información sobre este tema, en ella explico por qué la declaración independentista se celebra el 25 de marzo de 1821.

Este domingo del año 2018 una mayoría de balcones a lo largo y ancho del territorio helénico lucían orgullosos sus banderas de listones blancos y azules - que simbolizan las olas de los mares griegos - con su cruz blanca en la parte superior, cuyo significado podríamos interpretar en estas Pascuas venideras como una deseada bendición para los controvertidos tiempos que vive este país. Desde antes del mediodía, mientras sobrevolaban nuestras cabezas los cazas, ya estaba yo en medio del pueblo apiñado a lo largo de las grandes avenidas por las que hemos visto llegar tanques y un sinfín de unidades militares, fuerzas especiales, marinos, aviadores y diversos cuerpos policiales ¡hasta decir basta! Y lo digo con convencimiento pues no soy ninguna entusiasta de los desfiles militares, estoy totalmente en contra de todo lo relacionado a cualquier tipo de manifestación bélica o acto de violencia y espero que llegue el día en que la humanidad encuentre otro camino.

Entretanto los griegos quisieron demostrar algo de su capacidad efectiva de defensa frente a un conflicto permanente que pende en el aire como espada de Damocles desde hace ya demasiado tiempo. Tiene nombre, se llama “actitud amenazante”, la misma que viene demostrando de manera sostenida el actual gobierno Turco frente a este vecino. Es de esperar que los renovados esfuerzos por parte de la alianza franco-alemana y de toda la Unión Europea en relación a esta tensa y delicada circunstancia obtengan a corto plazo un resultado decisivo y sólido.  

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