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La alegría, la tristeza y el horror del 2016

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Foto: aprendiendoavivir.net

“Annus horribilis” han llamado algunos al año que termina, por la serie de sucesos infaustos que lo han marcado, que van desde accidentes trágicos, hasta la muerte de personalidades la música y del arte, pasando por otras  tendencias políticas infaustas que debilitan la democracia en favor de rebrotes populistas, autoritarios o ultranacionalistas.

Sin embargo, no todo ha sido malo. Hay ciertamente sucesos que nos generan alborozo o al menos nos hacen abrigar esperanzas de que  las cosas pueden cambiar para bien en algunas partes del mundo.  

LO BUENO Y RECONFORTANTE

En el Perú, para empezar, hemos tenido las cuartas elecciones consecutivas desde la recuperación de la democracia, lo que es motivo de recocijo. El temor era que cayésemos nuevamente en el movimiento pendular entre democracia y golpismo que caracterizó gran parte del siglo XX; o que el radicalismo de izquierda pudiese poner en riesgo todo lo avanzado en desarrollo democrático, crecimiento económico y disminución de la pobreza.  Elegimos continuar en democracia. La ruta es dura, pero aún con todo lo acontecido en los últimos meses, tenemos que persistir en ello, pensando en nuestro futuro y el de nuestros hijos.

Tocando un tema cercano a nosotros, nos satisface enormemente que la gastronomía peruana siga por todo lo alto. Por quinta vez nuestro país ha sido elegido como “El mejor destino gastronómico del mundo”, tres restaurantes peruanos se encuentran en la lista de “The World's 50 Best Restaurants”, elaborada por la revista británica "Restaurant", y Lima está en camino de consolidarse como la capital gastronómica de América y como hub de certámenes internacionales . Por su parte Mistura sigue siendo alpaso obligado de peruanos y extranjeros, que encuentran allí una vitrina de nuestra diversidad cultural y la puesta en valor de nuestra incomparable biodiversidad.

Y nos conforta también que siga habiendo peruanos ilustres que dejan bien en alto el nombre  de nuestro país en el extranjero, desde insignes cocineros como Virgilio Martínez, hasta Juan Diego Flores en el mundo lírico, pasando por  Andrés Roca Rey en la fiesta brava, entre otros.

Tenemos motivos para ser optimistas, a pesar de la política y de los políticos. En el contexto latinoamericano, el Perú es uno de los países que más crece y los embates de la crisis mundial hasta ahora no nos han golpeado como a otras naciones. Sin embargo, podríamos crecer más, y eso ya depende del Gobierno, de los políticos, del empresariado y de nosotros mismos.

Los peruanos seguimos para adelante. Por lo pronto, según reciente encuesta de “Pulso Perú”, es revelador que, al preguntárseles sobre los principales objetivos para el 2017, el 31% indique que “ganar dinero”, pero a continuación señalen “pasar tiempo con la familia” (24%) y “abrir un negocio” (23%). Es decir, el espíritu emprendedor en buena sintonía con la familia, reunida en una mesa con buena comida peruana, "come rico,,come sano ,come peruano"

En la región, las noticias sobre el proceso de paz en Colombia son también alentadoras. Luego del fiasco del referéndum, el Gobierno de Juan Manuel Santos, quien fue reconocido con el Premio Nobel de la Paz, se repuso de inmediato para hacer las correcciones necesarias al Acuerdo de Paz con las FARC y hacerlo aprobar, en polémica medida, no a través de referéndum sino a través del Congreso. Esperemos que el plan funcione y sea respetado, lo que es una  meta mayor cuando al otro lado se encuentra un grupo de terroristas (o ex terroristas) que produjeron tanta violencia, crimen y dolor por 6 décadas.

LO MALO Y TRISTE

Cómo decíamos al inicio, lo más triste este año, y preocupante también, en el ámbito político, ha sido la súper confrontacional campaña electoral y, como colofón de ello, la tirantez entre un oficialismo debilitado, que agotó rápido su luna de miel, y una oposición mayoritaria y a veces recalcitrante como la del fujimorismo. Los próximos meses serán claves y determinantes para comprobar el grado de compromiso de ambos grupos con el interés nacional y la agenda del país.

En caso contrario, cada cual tendrá que asumir su responsabilidad por lo que suceda, en momentos cruciales cuando China trata de repuntar, Estados Unidos inicia un nuevo gobierno de pronóstico reservado y Europa sigue absorbida y estancada en sus problemas internos, y por el avance de tendencias derechistas, antimigratorias, xenófobas y proteccionistas. Difícil tablero el que se viene.

Es triste también comprobar cómo la corrupción (a pesar de lo que diga el nuevo presidente del Poder Judicial), sigue siendo el cáncer tan difícil de erradicar, que corrompe las entrañas de las instituciones y de todo el entramado estatal y nacional. Según la Contraloría General de la República, el costo de la corrupción llega anualmente a 12,600 millones de soles, lo que equivale a casi el 9% del Presupuesto General de la República. Sin embargo, los daños van mucho más allá: aparte de contaminar las relaciones al interior del Estado y con el sector privado, se roba dinero de todos los peruanos; y se  deja de hacer obras trascendentales para el bienestar de los ciudadanos y para aliviar la pobreza de millones de compatriotas.

Otro asunto realmente serio es la sequía que amenaza a una gran parte del territorio del país, y pone bajo la lupa no solo las cosechas y la provisión alimentaria del año que viene, sino también el programa “Agua para todos”. Una razón más que releva la importancia del recurso hídrico, y que nos debe llevar a desempolvar nuevos proyectos, como nuevos reservorios y trasvases de ríos de la selva, para asegurar el agua del futuro.

En el ámbito regional, el escándalo de la caída de la ex presidenta Dilma Rouseff, que marca el fin de la era del izquierdismo promovido por Lula da Silva, y sus ramificaciones con la trama de corrupción de la constructora  Odebrecht han abierto una caja de Pandora que podría arrasar a varios ex presidentes y ex funcionarios de otros países donde operaba dicha transnacional, incluido el Perú. Lamentable es que solo cuando intervino la justicia estadounidense (al igual que en la FIFA) se haya iniciado seriamente la persecución judicial, que por años fue “bypasseada” y tratada con guantes blancos por los gobiernos, congresos, fiscales  y jueces latinoamericanos. Hay que aprender la lección.

Finalmente, es triste que la delincuencia siga atacando a empresarios y ciudadanos de a pie; que las bandas de extorsionadores y sicarios continúen atacando a malsalva a peruanos decentes; y que los penales sigan siendo centros del crimen organizado. La política de seguridad ciudadana debe aún ser afinada, pues los avances aún son discretos ante la enormidad del problema descuidado por los gobiernos anteriores.

Y EL HORROR QUE NO ACABA…

Horrorosos han sido los casos de secuestro, violación y asesinato de niñas por parte de descarriados sujetos. En nuestro país, un tipo en el umbral de los 18 años sedujo y violó a su prima de 11 años, quien falleció cuando era sometida a un aborto. No  es el único caso, que obliga a la sociedad a reflexionar sobre nuestro sistema de valores y de educación, y al Poder Judicial a observar los hechos y aplicar las máximas sanciones que impone la ley.    

Colombia fue igualmente estremecida por un caso similar, con mayores ribetes de escándalo y sadismo. Una niña de 7 años fue raptada, violada y asesinada por un arquitecto de 38 años, en un caso que ha estremecido a la sociedad y ha puesto en alerta a los padres de familia. El sujeto, de buena posición económica y adicto a las droga, solo buscaba nuevas maneras de diversión y placer, en lo cual traspasó todos los límites. Justicia es lo que piden los familiares y estremecidos ciudadanos.

El mundo también fue estremecido por la noticia de la caída del avión que transportaba al equipo completo del Deportico Chapecoense, del Brasil que iba a Medellín a disputar la  Copa Sudamericana con el equipo colombiano Atlético Nacional. Ante el horror de la tragedia, que enlutó a tres países, fue grato ver las muestras de condolencia y solidaridad de todo el mundo, por parte de equipos, personalidades y empresas.

En la región lo más horroroso sigue siendo la tozudez de la cuasi dictadura venezolana, tan inepta como inhumana y abusiva. No solo ha llevado al  país a los niveles más altos de inflación y de criminalidad, sino que prácticamente sigue atizando la confrontación política y cerrando puertas a una transición ordenada, mientras mata a los venezolanos de hambre. El desabastecimiento de alimentos y medicinas se hace cada vez más clamoroso, y configura una grave crisis humanitaria que obliga a la intervención de la OEA y de otros organismos latinoamericanos y mundiales de derechos humanos.

En el mundo, lo más horroroso y terrorífico en el año que acaba sigue siendo la destrucción de Siria, donde miles de inocentes siguen  envueltos entre el fuego cruzado de los rebeldes infiltrados por yihadistas radicales, y el régimen autoritario de Bashar al-Ásad.

La imparable ola de muertos y refugiados, aparte de la destrucción de ciudades antiquísimas que eran patrimonio cultural de la Humanidad, es un efecto adicional del vía crucis sirio. Esto  ha impactado fuertemente  en varios países europeos, que soportaban ya una fuerte ola migratoria tras la “primavera árabe” y la pobreza crónica de varios países africanos, lo que ha dado lugar a nuevos debates político-culturales sobre migración, desempleo, religión, terrorismo, etc. ¿Qué saldrá de allí? Veremos.

ESPERANZAS PARA EL 2017

Como colofón, volviendo a nuestros lares y al ámbito político, esperamos entonces que el 2017 sea un año mejor, de reflexión y cordura por parte de los políticos para asegurar la gobernabilidad democrática;  de confianza y apuesta por el país por parte de los empresarios; y de actuar responsable de los ciudadanos. Hay muchos retos por alcanzar y muchos conflictos sociales por resolver.

El que  viene no tiene porqué ser un “annus horribilis”. Pero, el país moderno que prometió el presidente Kuczynski está aún en construcción, a la  espera de aportes concretos de todas las instituciones  involucradas. También de la ONPE, de correcta actuación hasta ahora y que tendrá a su cargo  los próximos procesos de renovación de autoridades regionales y locales; e indirectamente del controvertido Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), que tiene sobre sus hombros el delicado encargo de elegir al nuevo jefe de la ONPE.

¡Salud con pisco y vino que también es peruano! ¡Feliz y gran Año 2017! De todos nosotros depende que así sea.

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