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La historia no debe repetirse II

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Además vox populis (que nunca se equivoca) dice que si se van todos los extranjeros de Europa, la economía sumergida al desaparecer produciría un agujero negro y succionador. Ante este pronóstico en todo el Tercer Mundo, en tono de revancha, exclamaríamos al unísono: “¡bien hecho!”. Craso error, las consecuencias de una Europa desunida y desbarrancada serían incalculablemente peligrosas. Las economías mundiales están entrelazadas en bloques de aliados, cuyo equilibrio  se vuelve cada día más vulnerable. Incluso los países más lejanos sentirían el impacto de la catástrofe con inusitada fuerza, dado que la llamada “aldea global” ha dejado de ser una ficción para convertirse en un sistema bien consolidado.

Por otro lado tenemos en estos momentos a las bases fundamentales de la izquierda internacional divididas por causa de la guerra siria. ¿Y quiénes son los verdaderos responsables de esta conflagración con pinta de bomba de tiempo? No olvidemos que el autoproclamado Estado Islámico nació y creció como una planta venenosa a la sombra de los Estados Unidos y de sus eternos aliados, mientras Turquía traficaba con la exportación de petróleo yihadista, más negro que nunca.

El próximo 19 de Octubre estaba programada la visita de Putin a Paris para la inauguración con bombos y platillos de la fabulosa Catedral Ortodoxa de la Santa Trinidad, a orillas del Sena. Pero en vista de que Hollande lo ha calificado de “criminal de guerra”, amenazándolo con ponerlo en el banquillo de los acusados ante el Tribunal Penal Internacional por causa de los bombardeos rusos sobre Alepo, en fin, que Putin ha tenido que anular el viaje hacia su más preciado sueño, el día en que iba aparecer junto al Pope ruso brillando más que el sol sobre Paris. Hollande representa al electorado demócrata, socialista, humanitario y tolerante no solamente francés sino europeo, el cual se encuentra en franca oposición con Putin, quien hipotéticamente debería de simbolizar la revolución bolchevique. Sin embargo, en la hora actual y después del disgusto, tal vez el nuevo Zar preferiría no recordar que en Octubre de 1917 un pueblo literalmente muerto de hambre y de frío decidió revelarse ante la injusticia social que sobre ellos ejercía la “Rusia blanca”.

¿Y qué vamos a decir sobre el temerario Trump? Gane o no gane las elecciones, ya está probado que más o menos la mitad de los americanos comparten sus ideales fascistas. Con un gobierno neo franquista en España, con Le Pen en Francia pisándole siempre los talones a los elegidos presidentes, y con muchos otros exitosos líderes de oposición a la democracia tal vez peores que él, en Filipinas, Austria, Alemania, Grecia y en el resto de Europa, y además con el incondicional, el irracional apoyo fascista de una mayoría como es el caso de pueblos enteros como Canadá, Australia, y una buena cantidad de votantes de Chile, Argentina, Brasil, Paraguay, etc. etc. ¿alguien me puede decir qué nos espera? Ante este panorama mundial peligroso y alarmante, seguimos escondiendo la cabeza en la arena como el avestruz.

“Los problemas del Perú se resuelven solos, o no se resuelven”, declaró en su ocasión aquel sabio llamado Manuel Prado, elegido Presidente (“aunque usted no lo crea”) en 1963. Pues bien, ningún problema se resuelve por sí solo, es imprescindible actuar y gracias a Internet hay varias maneras de hacerlo. Intentemos cooperar en colectividad y con determinación a fin de evitar la catástrofe que significa para la evolución de la humanidad un retorno hacia ese negro pasado.

De cualquier manera, les guste o no a las multinacionales judías del Wall Street, a los islámicos fundamentalistas, a los neo-nazis europeos, a sus compinches norte americanos y sudamericanos, y sobre todo a Putin, cada día constatamos que la única que en realidad tiene la sartén por el mango es la milenaria China, y OJO: no estoy diciendo que allí no haya fascismo. ¡Que nos agarre confesados! Porque son casi mil quinientos millones de chinitos y siguen multiplicándose por segundo, como los milagrosos panes de Jesús.

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