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¡Macedonia es griega!

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"La importancia de llamarse Ernesto" es una obra de Oscar Wilde que nada tiene que ver, pero cuyo título pone de relieve el peso que puede tener un simple nombre, en este caso “Makedón”, el cual concentra todo el contenido de su trascendencia histórica. En estas comarcas nació el padre de Alejandro Magno, Felipe II de Macedonia en el 382 aC. asumió el poder a los 22 años y allí reinó hasta su muerte.

La disputa en cuestión no es precisamente territorial, aunque también se baraja algo de ese asunto. Más específicamente se enfoca en el uso de su ancestral nombre, la Macedonia griega es una comarca situada al norte de la península de la República Helénica, haciendo frontera con el sur de la Antigua República Yugoeslava de Macedonia. En 1993 la ONU admitió a este pequeño país de 2 millones de habitantes que entonces pretendió llamarse Macedonia, a causa de ello Grecia litigó por el nombre, finalmente fue nominado como FYROM (en sus siglas inglesas Former Yugoslavic Republic Of Macedonia). Pero de nuevo la contienda ha vuelto a resurgir. En primer lugar, en el reciente Foro Económico de Davos  se produjo el más serio intento de diálogo de los últimos 27 años, el Primer Ministro griego Alexis Tsipras se reunió con Zoran Zaev quien dirige el gobierno socialdemócrata del FYROM, en un intento de zanjar la tensión existente entre estas naciones limítrofes. Una reunión llena de gestos positivos: Zaev ofreció retirar el nombre de Alejandro Magno que ha venido ostentando el Aeropuerto de Skopje hasta la fecha, como también el mismo que lleva la principal autopista del país. Aunque ambos dirigentes mostraron buena disponibilidad, esforzándose en un intento por resolver el asunto antes de finales de julio en que se celebrará la cumbre de la OTAN, a pesar de que las negociaciones se vienen efectuando al amparo de la ONU y contrariamente al resultado deseado de un acuerdo pacífico, la noticia ha encendido sentimientos de nacionalismo aumentando la animosidad entre ambos pueblos.

Como bien apunta Mircea Eliade, el hombre recobra su más primitiva condición tribal apenas se encuentra involucrado en una acción conjunta, cualquiera que ésta fuera, nacionalista o religiosa. Al momento la individualidad se desvanece, transformándose en célula vibrante de la masa enardecida, situación que desinhibe de manera automática el dique que separa nuestra capacidad de evaluación y el despertar del instinto mágico-religioso, cuyo mecanismo se manifiesta por ejemplo en la conciencia colectiva durante el ejercicio de la caza comunitaria, como suele ocurrir a nivel de las tribus más apartadas. Por ello resulta particularmente peligroso todo sentimiento colectivo conducente al extremismo. Si los catalanes se hubiesen detenido a pensárselo dos veces antes de lanzarse de cabeza en el vórtice de la pasión nacionalista, tal vez se hubiese podido enmendar la situación empleando otra metodología más prudente y menos onerosa para su país, dado que los resultados obtenidos hasta la fecha dejan mucho que desear.

He puesto a Cataluña como un ejemplo muy reciente, el problema es “si queremos que Europa se desintegre en 200 minúsculos reinos”, tal como le preguntó la semana pasada la rectora de la Universidad de Copenhague a Puigdemont. Lo peor en este momento de gravísima crisis griega es que se está creando un peligroso resquebrajamiento en las relaciones entre el Syriza y su aliado en gobernabilidad, el ANEL, el partido de la derecha soberanista de griegos independientes. Ellos se oponen rotundamente a cualquier solución que incluya el nombre de Macedonia (el cual se concibe como exclusividad helénica), y están promoviendo un posible referéndum al respecto. El lema de la concentración de este domingo, de casi cien mil ciudadanos (o de 400.000 según el ANEL) en el norteño puerto de Salónica, deja las cosas claras “Hay una sola Macedonia y es griega”. Políticos ultranacionalistas, popes, el obispo local y el ex jefe del Estado Mayor griego lideraron la movilización. Se prevé lo mismo para el 4 de febrero en Atenas. La intromisión eclesiástica en un asunto de Estado fue criticada por el gobierno. Las pruebas de la intromisión de los hackers rusos azuzando el enfrentamiento entre estados democráticos quedan aún pendientes en el aire. 

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