728 x 90

Presencia cultural latina en Atenas II, por Elvira Roca-Rey

img

Foto: absolutviajes.com

Antes de finalizar el otoño la cuentista y ensayista argentina Marta Silvia Dios Sanz nos ha ofrecido otra de sus espléndidas conferencias en el Instituto Francés. Esta vez expuso hitos cruciales que emparentaron el alma de dos grandes escritores del siglo pasado: el argentino Jorge Luis Borges y la belga premio nobel Marguerite Yourcenar.  Son conocidas las razones que argumenta hasta la fecha la Academia sueca para justificarse, es decir, el haberse abstenido de otorgarle el premio nobel a Borges. Pero lo que no podrá nunca negar es que él lo merecía, y lo más importante: que él no lo deseaba. A este tema Dios Sanz no le dio la mínima importancia, tal como hubiese hecho el propio Borges, en cambio concentró su charla en todos los aspectos  metafísicos de ambos personajes, en las sutiles coincidencias que hicieron congeniar sus almas y en la emotiva, la sustanciosa amistad que los unió al final de sus vidas. En menos de una hora nos presentó una lograda síntesis sobre sus personalidades y su obra, sorprendiéndonos con sus observaciones y hallazgos, de precisión académica se podría decir, pero al mismo tiempo con una espontaneidad asombrosa pues ella nunca lee, sus charlas son todas improvisadas y además hace participar al público. Hipnotizándolo consigue atraerlo hacia la mesa donde se hayan desparramados en desorden los libros de los autores, de manera que casi podemos sentir su aliento. La  taumaturgia de esta joven autora alcanza niveles electrizantes, como fue el sorprendernos con una pantalla donde apareció de golpe la imagen luminosa de Borges, ya viejo, y al escuchar su voz cansada recitando su poema “Arte poética” donde en la penúltima línea menciona a Heráclito, sentí que el auditorio entero tenía la carne de gallina. Mas al concluir los aplausos ocurrió otro acto inesperado: una señora mayor le había traído como regalo un precioso álbum de recortes periodísticos muy antiguos, pues su esposo había sido el embajador griego en Buenos Aires y se forjó una bella amistad entre ellos y Borges, de manera que pudimos escuchar a un testigo presencial hablar de él. Felicitamos igualmente a nuestro anfitrión por su acertada iniciativa, esa noche l’Alliance Française de Atenas cerró sus puertas bastante más allá de la hora permitida, ¡qué quilombo que armamos siempre los latinos ché! 

El 1ero de Noviembre, “día de los muertos”, hubo aquí bastante actividad por parte de la comunidad mejicana residente, en colaboración con su embajada organizaron un taller para fabricar las típicas farolas mejicanas, una exhibición del “altar de  muertos”, un reportaje sobre cómo se celebra en este país fiesta tan tradicional, y antes de la alegre fiesta en el “Restaurante Mejicanos”  un grupo de voluntarios portando sus farolas desfilaron disfrazados por las calles del barrio de Gazi, literalmente muertos de risa, al igual que los transeúntes sorprendidos pues jamás habían visto nada semejante. Casi paralelamente tuvimos “el Bazar de Asclaye” (Asociación social latino americana y española), una especie de mini feria a la que asistió toda la colonia latina con sus familiares y amigos griegos, el local estaba atiborrado hasta las escaleras, el próximo año sugerimos encontrar un nuevo espacio que permita albergar más holgadamente a los visitantes. Los puestos de comida de una docena de países  con sus sutiles aromas invitaban a los curiosos viandantes, mas no todos  lograron entrar. También había allí cantidad de preciosas artesanías a la venta, presentación de danzas folklóricas con su vestimenta típica, y además (¡cómo iba a faltar!) la participación del grupo peruano-boliviano “Son latino”, el cual ameniza toda fiesta, así que pudimos escuchar las antaras y bailar merengue hasta bien avanzada la noche.

El 23 de Noviembre, cerrando la agenda de otoño, las Embajadas de Perú, Venezuela, Argentina, Brasil, Chile, Méjico, Panamá y Uruguay, inauguraron la exhibición titulada “Pintura de América Latina”, en la organización de este acontecimiento participó activamente nuestra sede diplomática, representada por la Encargada de Negocios, Sra. Gladys García Paredes, y la Cónsul General, Srta. Káren Reyna Sánchez. En la bonita sala de exposiciones que posee la Embajada de Venezuela pudimos apreciar la obra titulada “Corona”, del pintor peruano Pedro Caballero, quien para la confección de la misma se basó en la herencia cultural pre-inca. Bastará decir que no cabía un alfiler en la sala, no se esperaba tan nutrida asistencia, al punto que al finalizar el discurso oficial todos salimos a la calle a disfrutar del chilcano de pisco, el ron panameño y los buenos vinos del Cono Sur, una recepción con un éxito total. Ya viene siendo una costumbre latina aquí eso de celebrar en la vía pública, gracias a que los atenienses son tan amables que jamás se enojan, al contrario veo que se van integrando con interés y alegría a nuestras actividades.  

IR A COMENTARIOS

    Comentarios