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Somos el mejor destino culinario: ¡No podemos dormirnos en los laureles!

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Foto: Paseo Perú

¡Qué orgullo y qué reto! Lo dijimos hace un año y lo logramos: El Perú fue elegido, y por quinto año consecutivo, como el Mejor Destino Culinario del Mundo en los “World Travel Awards” (WTA) 2016, en un duro certamen en el que nos impusimos sobre reconocidas cocinas como las de Francia, Italia, España y México. 

Ahora el desafío es mantenernos, consolidarnos y superarnos en esta tendencia. Como lo señalamos  el año pasado, luego de lograr el premio por cuarta vez, “¡Dicen que a la quinta va  la vencida! Y a eso tenemos que apuntar de aquí al próximo año”. Hay que reconocer, en este galardón, el “enorme esfuerzo de cocineros, agricultores y empresarios, en una apuesta inclusiva y creativa, que siguen dedicados a investigar, innovar y fusionar lo mejor de nuestro pasado milenario con elementos contemporáneos”.

Avanzamos, sí. Sin embargo, no podemos dormir en nuestros laureles. Hemos  reconfigurado la personalidad de nuestra cocina y lo que corresponde ahora es seguir en la ruta, lo cual  exige la más estrecha colaboración entre el sector privado y el Gobierno. Hay buenas señales de la nueva administración del presidente Pedro Pablo Kuczynski, por ejemplo en mayor dinamismo de Mincetur y Prom-Perú, así como en  el anunciado  impulso al turismo como pilar del plan de aceleración de la economía, pero queda aún mucho por hacer y definir.

LIMA, CAPITAL GASTRONÓMICA DE AMÉRICA

Como hemos esbozado en este mismo espacio, y por supuesto desde la Sociedad Peruana de Gastronomía (Apega) --que ha relanzado nuestra cocina y consolidado a Mistura como la mejor feria gastronómica de la región  al punto que muchos países intentan replicar el modelo-- necesitamos fijarnos varios objetivos:

-A corto plazo, urge consolidar a Lima,  cada vez más preferida como centro de conferencias internacionales  y tours gastronómicos, como la capital gastronómica de América, lo que a su vez incidirá en el turismo receptivo.

-Luego, lograr que antes del 2021 se declare a la Gastronomía Peruana como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. 

-Avanzar en la alianza estratégica con México y la emancipación de nuestra cocina peruana y latinoamericana, en lo que el Perú ha tomado el liderazgo y la iniciativa.

Y ya desde una perspectiva más amplia, resulta imperativo para todo esto que desde el Gobierno se perfile, se defina y ejecute una Política de Estado de apoyo y promoción de nuestra Gastronomía, que calza perfectamente con los postulados económicos, sociales y culturales del Gobierno.

Efectivamente, está más que probada la íntima vinculación de esta actividad con la inclusión social, la descentralización,  la creación de empleo, el fomento del turismo y la mejora de la nutrición, la autoestima y  la imagen del país. Según estimados fiables, la gastronomía  fomenta una cadena de valor que incluye a la pequeña agricultura familiar (cerca de 2 millones 250 mil personas), la pesca artesanal (unas 80 mil personas), los mercados mayoristas y de abastos, los institutos de formación en cocina, etc.

No podemos caer en una actitud de autocomplacencia. Por lo pronto hay varios cuellos de botella que limitan el desarrollo de nuestra cadena de valor gastronómica y deben ser resueltos. Entre estos la informalidad, pues la mayoría de negocios gastronómicos del Perú son informales, carecen de personal de cocina o de atención con formación técnica adecuada y muestran deficiencias en normas de sanidad. Asimismo, es notoria la ausencia de un sistema público gratuito de educación técnica-profesional en cuadros en cocina,  meseros y afines. Igualmente, se requiere mejorar el abastecimiento y distribución  de productos agropecuarios e hidrobiológicos, integrantes de la cadena da valor gastronómico, así como renovar nuestros mercados mayoristas y de abastos.

VOLUNTAD DEL GOBIERNO AL MÁS ALTO NIVEL

Finalmente, aunque suene reiterativo, cada vez nos convencemos más de la necesidad de convertir Mistura en una feria de nivel internacional de la gastronomía, la cultura y la biodiversidad peruanas, lo que exige el apoyo del Estado para contar con un campo ferial permanente e idóneo.

Si hablamos de política de Estado pues esta debe expresar, al más alto nivel, la firme voluntad e interés del Gobierno en el sector; tender puentes fluidos con el sector privado y los gobiernos regionales y locales; e involucrar la  participación de diversos ministerios por su carácter multidisciplinario. Le correspondería al Mincentur y Promperú  la tarea de promoción de  la gastronomía y el turismo;  a los sectores Agricultura y Producción tratar los temas del pisco, la  pesca, las  pymes y los  mercados; al de  Cultura consolidar  nuestra cocina como patrimonio cultural; a la Cancillería abordar la diplomacia gastronómica; al Ministerio del  Ambiente y al Indecopi tratar lo relacionado a marcas, denominaciones de origen, etc.; y al MEF aprobar los recursos y presupuestos pertinentes.

La tarea es ardua, pero tenemos motivos suficientes para creer que es posible y beneficiosa. El éxito de Mistura, el mejor posicionamiento de la cocina peruana en la escena mundial, la identificación y mejor autoestima de los peruanos con nuestra gastronomía (“Come rico, come sano, come peruano”), la preferencia por Lima como sede de  certámenes internacionales y los numerosos premios como mejor destino culinario son, más que señales, evidencias de que hemos hecho la tarea y estamos por buen camino de un futuro aún más auspicioso. 

Pongamos los medios para ello, sector privado y Gobierno, empezando por esbozar una Política de Estado Gastronómica. 

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