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Una visita ingrata II

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1.- Revisión y actualización del Tratado de Lausanne: hasta 1923 el Imperio Otomano se extendía por varias regiones, las que hoy en día pertenecen a distintos países como por ejemplo Libia, en ese entonces bajo el protectorado italiano, por esta razón el “Reino de Italia” también firmó el Tratado. Si Turquía pretende recuperar la integridad del territorio perdido en su guerra de conquista, tendrá que amenazar a más de un país, no sólo a Grecia. La actitud bastante agresiva del Presidente Erdogan desde el primer día tensó aún más la relación entre ambos países, en vez de distenderla, como estaba previsto. Tanto en la conferencia de prensa conjunta de ambos Presidentes, como en declaraciones al diario Kathimeriní insistió en el “Tratado de Lausanne”, el mismo que fijó las fronteras definitivas para la creación de la República Helénica. El trabajo desplegado entre ambas Cancillerías durante la mencionada estadía del Ministro Kotzias en Ankara, así como el aspecto ceremonial tradicionalmente reservado para este tipo de Visita de Estado en las que se procura un tratamiento especial ante los temas sensibles, han quedado deplorablemente opacados a causa de la actitud del Presidente turco. La respuesta no se hizo esperar, al extremo que el Presidente Paviopoulos se vio obligado en plena conferencia a responder con elementos jurídicos, dando una lección sobre territorialidad según el derecho internacional que fue sido aplicado hace 90 años, y aún vigente.

2.-  En el segundo día de su visita oficial Erdogán visitó la ciudad de Komotini en Tracia. Como ya he citado arriba, los habitantes turcos de esta región fueron repatriados en 1923, los pocos musulmanes que allí quedan tienen nacionalidad  tan griega como la misma Tracia. En un colegio y en una mezquita Erdogán se dirigió a esa comunidad minoritaria del norte de Grecia llamándolos “conciudadanos”, y “gente de nuestra misma nación que trata de sobrevivir”, volviendo a mencionar el Tratado de Lausanne y proponiendo incluir “una carta que asegure sus derechos”, en alusión al nombramiento de la jerarquía religiosa musulmana en puestos de trabajo por parte del gobierno griego,  atizando otras discrepancias y pretendiendo que deberían de ser nombrados desde Ankara. De tal manera que no se trata únicamente de arrancarle a Grecia las islas frente a las costas turcas, sino además un extenso territorio continental fronterizo llamado Tracia.

3.-  Cuando Ankara ordenó la razia contra aquellos acusados de golpe de estado contra el Presidente Erdogán en julio del año pasado, aterrizaron 8 militares turcos en suelo helénico escapados de la represión, los que se encuentran aquí refugiados. El Presidente turco los reclamó, el griego respondió que este asunto corresponde  y está siendo revisado por el Poder Judicial de acuerdo a las normas del derecho internacional.

4.- Toscamente Erdogán ha aprovechado todo momento para fortalecer su imagen de líder frente a la liga de países musulmanes, pero ha traspasado las lindes de la diplomacia y ha roto escandalosamente el debido protocolo al país anfitrión. No fue la manera apropiada de dejarnos sentir la preocupante ocupación militar turca en la isla de Chipre realizada en el curso del 2017.

5.- Desde hace décadas, cada día la aviación turca invade el espacio aéreo de Grecia, esto ya lo he ventilado más de una vez en anteriores columnas. Respecto a los sobrevuelos militares en territorio insular griego también se pronunció Erdogán, rezagando una vez más toda posibilidad de eventual cooperación entre ambos países y el mejoramiento de la relación bilateral, principal objetivo del frustrado convite “en son de paz”.  

La oposición ha culpado al Ejecutivo de haberle extendido una invitación cuando el aislamiento diplomático internacional de Erdogán en Occidente es evidente. Ha llegado hasta aquí no para dirigirse al gobierno de Atenas y al pueblo griego sino exclusivamente a su nación. A control remoto ha azuzado malintencionados ánimos de conquista, la tristemente célebre “Guerra Santa”, reabriendo así las heridas del pasado. En un momento en que la economía de este país está tambaleante, su actitud belicista ha sido manifiesta y peligrosa, dejándonos tan mal recuerdo que el pueblo griego lo ha declarado “persona non grata”. 

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