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Hallazgos y extravíos 3ra parte

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Mi propósito es otorgarle una mayor difusión a esta fabulosa guía de inventos nacionales, ya que la versión que me ha llegado está en inglés y circula a nivel de las Embajadas del Perú en el extranjero, ante el riesgo de que dentro del país haya sido distribuida sólo en ciertos despachos ministeriales decidí traducirla de modo abreviado poniéndola al alcance del público.

Continúo: la región sureña de nuestra patria cuenta con más de 400 volcanes, 16 de los cuales se hallan activos, los sismólogos nacionales monitorean las 24 horas del día cada uno de ellos gracias a una novedosa tecnología a control remoto. El proyecto incluye la construcción de un ala fija a escala de un avión, equipada con sensores de temperatura y humedad y cámaras ópticas, la implementación de esta tecnología va a optimizar la vigilancia y proveer mayor información en la prevención de desastres. Como indicadores precisos, los glaciares de las zonas tropicales son una verdadera llave para determinar el cambio climático. Nuestro país está localizado en una zona de recurrente actividad sísmica, estamos pues obligados a estudiar posibles alternativas para enfrentar la realidad, una de ellas se llama “Peru-magneto project”, el que incluye el uso de magnetómetros que miden la actividad en los campos magnéticos locales por medio de sensores enterrados en el suelo, muy útiles para monitorear y predecir los terremotos. El Perú contiene el 70% de los glaciares tropicales del mundo, los cuales están distribuidos en 16 cordilleras nevadas, peligrosamente desde 1830 hemos visto reducirse hasta un 40% de su frígida masa, el registro obtenido a lo largo de los años ha sido de gran utilidad para determinar el desarrollo de un visionario proyecto sobre “modelos predictivos del cambio climático” para las nuevas décadas.  

“Monitoreando el espacio”, tenemos el mayor y más potente radar a nivel mundial dedicado a la observación de los fenómenos ionosféricos. Otro: La “bomba rompemuelle”, muy ingenioso invento que aprovecha el peso de los coches para bombear agua en las localidades donde el sistema de tuberías hidráulicas es nulo o deficiente. El khoñi yaku, tecnología andina para hervir el agua en estufas especiales, obteniendo su máxima purificación y evitando las epidemias de tifus o cólera. Sanilab: un retrete portable, higiénico y seco, funciona sin agua, transformando los deshechos humanos en fertilizante para el campo a través de un proceso químico. Un sistema de bajo coste para monitorear la calidad del agua detectando concentraciones químicas. Otro: un reactor solar fotocatalítico para desinfección de las aguas usadas en agricultura, trata el agua de irrigación de manera de poder prevenir las plagas que contaminan los productos agrícolas.

También tenemos un filtro que logra sustraer el arsénico del agua del río: las cáscaras del coco gracias a su porosidad y alto contenido en carbón sirven para componer este bendito filtro, que separando eficientemente el tóxico metal consigue purificar el agua para consumo humano. Otro grupo de inventores ha logrado un “purificador urbano” que al absorber el dióxido de carbono filtra al máximo la polución del ambiente. Más de 100 unidades UAP-20s (equivalentes a 1.200 árboles) han sido instaladas en diversas zonas de la ciudad, cada una capaz de purificar unos 200.000 litros de aire por día. Librando heroicamente a la ciudadanía de “polvo y paja”, y disminuyendo el riesgo de contagio por las habituales bacterias corruptas que suelen pulular en la condensada neblina limeña.

El problema: el irrespirable tufo que asfixia a las urbes de nuestro país. La  causa: el corroído medio ambiente, especialmente el de la capital. He aquí otro novedoso sistema de medición: una red de sensores inalámbricos que apunta a mejorar la calidad del H20  (con siglas en inglés: WSN), ¡a lo mejor vamos a lograr respirar!

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