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El Estrecho de Corinto II, por Elvira Roca-Rey

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Durante siglos toda tentativa fracasa, incluidos los venecianos que pretenden continuar el ambicioso proyecto al conquistar el Peloponeso en 1687. Tras la independencia de Grecia del imperio otomano en 1821 la idea retoma fuerza pero un año después se ven obligados a detener los trabajos. En 1830 el nuevo gobierno propone a los franceses una evaluación, de nuevo la estimación resulta demasiado alta para una nación recién independizada. No obstante, apenas un año después de la inauguración del Canal de Suez, el orgullo nacional puede más que la razón, y a pesar del futuro endeudamiento se dicta una ley autorizando la construcción del canal en 1870. La French Company sale elegida, a lo largo de los doce años de ejecución de la obra acaecen cambios de compañía, bancarrotas, etc. Siguiendo la línea inicial de los trabajos de Nerón quedan a cargo de los franceses, por su experiencia en el Canal de Panamá y en el de Suez. Se suma la decisiva participación de dos arquitectos Húngaros, ellos fueron quienes diseñaron el proyecto y tienen su monumento al llegar al otro extremo del Itsmo. En 1885 se termina la línea férrea que conecta a Atenas. Después de múltiples obstáculos se logra inaugurar con gran éxito en 1893, en presencia del rey Jorge I de Grecia y del emperador austro-húngaro Francisco José.

Reyes y gobernantes de esta parte del Peloponeso siglos antes de la llegada de los romanos habían consultado el Oráculo de Delfos, quien dio una respuesta negativa. No obstante, la perseverancia humana logró que unos 12.000 barcos crucen anualmente el Estrecho con miles de turistas a bordo. Afortunadamente para mí, que gracias a la gentil invitación de la Embajada del Perú en la República Helena - representada por la Jefa de Misión, Ministra Gladys García Paredes - puedo gozar de esta placentera excursión organizada por el Capitán Nick Soutos, Presidente del Cuerpo Consular en Grecia.

Estamos de vuelta en el pequeño embarcadero del Hotel King Saron, ahora nos dirigimos hacia el sitio arqueológico de Isthmia, descubierto por Oskar Brown. Hay pruebas de que la costa noreste peloponésica ha sido habitada desde los inicios de la Edad de Bronce, hace más de 5.500 años, pero es recién en el s. XI AC que este lugar se inicia en el culto a Poséidon, con sacrificios de animales y fastos sagrados. En su pequeño Museo encuentro una gran pila sostenida por cabezas de macho cabrío, en la que se vertía la sangre del animal sacrificado en aras del dios de los mares a quien erigen un templo en el s. VII AC. De las magníficas columnas que lo sostuvieron quedan sólo restos y a pesar de ello aún podemos imaginar su magnificencia, primero fue destruido por el fuego y después por la invasión romana de toda la región, en el 146 BC. Posteriormente los mismos romanos lo reconstruyen añadiendo unos baños gigantes tipo sauna y una piscina olímpica bastante profunda, que todavía conserva intacto su precioso suelo de mosaicos en color marfil y negro. La escena nos cuenta la leyenda del hijo del rey Sísifos, el príncipe Melikertes-Palaimon, niño ahogado cuyo cuerpo es traído hasta la orilla a lomos de un delfín.

Venían desde todos los rincones del Medio Oriente para participar en sus Juegos. El sitio arqueológico aún conserva su estadio, también había un hipódromo donde competían carromatos de hasta cuatro caballos, y un teatro donde rivalizaban músicos y poetas, el premio consistía únicamente en una corona de piñones y luego de apio silvestre. En el Museo descubro paneles en vidrio pintado, un minúsculo torito en oro y la prueba de que para la decoración de sus baños los romanos trajeron distintos mármoles desde las más lejanas colonias.

Los lugareños no han podido ser más hospitalarios, con gran amabilidad autoridades ediles así como el Presidente del gobierno Provincial de la Región Autónoma de Korinthías, nos han recibido, al final nos despiden en la Taverna Sarónikos, con su terraza sobre la playa del Golfo, un buffet marino exquisito, música local y manifiesta simpatía, ¡inolvidable  excursión!

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