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Mistura, fiesta unificadora

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Las regiones de nuestro país desde mucho antes de los Incas han estado permanentemente desunidas por múltiples motivos históricos, además somos tres territorios geográficamente muy diferenciados, lo cual es determinante aunque formemos una sola patria. En muchos aspectos se distancia un mochica de un aimara, o un cebiche de una pachamanca. Las primeras tribus que fueron poblando el antiguo Perú procedían de muy distintos orígenes, cuyo sello de identidad se revela a través de sus múltiples expresiones culturales, una de las más evidentes es la gastronomía. La miscelánea ibero-judeo-musulmana (además de otras de otras razas que empezaron a llegar en el siglo XVI), a su vez se fue integrando al nativo ramillete de diversidad cultural. Y de tremenda emulsión surgió la actual idiosincrasia peruana y la incomparable riqueza gastronómica que poseemos. Pero a pesar de constituir un raro combinado, cada región sigue manteniendo su propia personalidad (la que en ocasiones se muestra rival). Porque también sucede que a veces éstas no coinciden políticamente, y justo por este motivo declaro que el Festival Mistura significa una fiesta unificadora. Aquí el buen yantar nos une a todos, aquí las rencillas inter regionales se quedan tras la puerta. La sana competencia resulta vivificante y estimuladora, permitiendo mejorar año a año la oferta. Es así que todas las comarcas llegan a esta feria de placer exponiendo sus primicias autóctonas, y gracias al esfuerzo de competitividad entre ellas podemos garantizar que no hay ganador al concurso, dado que todas y cada una de las ofrendas que nos presentan a lo largo de una década de existencia de Mistura, son sin excepción simplemente extraordinarias.

Este año le ha tocado en suerte al Rimac recibir a la multitud de nacionales y extranjeros que visitarán muy pronto el formidable mercado de Mistura. En Octubre sí que hay milagros ¡éste es de productos alimenticios y a la vez es culinario! Más limeño que el mes de Octubre, ni la mazamorra morada. De manera que nuestro Cristo moreno va a proteger la feria. A mí personalmente me parece sensacional cambiar de ubicación, la idea es estratégica, lo que se repite se hace monótono, se envejece, hay que estar siempre renovando la propuesta. Además el Rimac resulta el escenario ideal, por su trascendencia histórica, así como por la majestuosa la Alameda de los Descalzos. Dicho mercado no va a satisfacer únicamente el paladar de los residentes locales, por avión y por tierra llegan cada año miles de visitantes nacionales, tanto como los internacionales, que luego van a ir propagando por el mundo entero la imagen de nuestra riqueza gastronómica, lo que a su vez va a atraer un creciente número de turistas extranjeros hacia el Perú.

En la presente ocasión no me es aún posible viajar, pero en el 2018 organizo un grupo de amigos y no me pierdo la visita a Mistura, porque me muero de envidia de los comensales que van a gozar de semejante festín. Hace tiempo que estoy ausente, únicamente otro inmigrante que viva en un país donde no se encuentran productos peruanos puede comprenderme, sólo imaginar el chanchito al palo se me hace agua la boca, por no hablar de tantas otras delicias. Es que en verdad somos una nación privilegiada, la oferta de productos no sólo alcanza altísima calidad, es que la variedad no tiene parangón. A resultas de la impresionante mezcla cultural a la que me he referido tenemos la suerte de haber heredado la cueva de Aladino en cuanto a sabores y sabiduría culinaria, gracias a la inventiva y a la mano prodigiosa de las amas de casa y de los famosos chefs peruanos nuestra gastronomía ha sido mundialmente reconocida.

¡Nuestras felicitaciones desde Atenas! Le deseo una brillante inauguración a Mistura, mucho éxito a los 300 productores y agricultores inter regionales, igual que a los magníficos cocineros de todo el país, a los organizadores, y a cada uno de los participantes en esta encomiable muestra de peruanidad.

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