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Averigua cuáles son los límites del contacto físico entre profesor y alumno

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(Imagen: Huffpost)

“Prohibir todo contacto físico sería una locura ¿y si el niño se cae?, ¿y si le sangra la nariz?, ¿y si no para de llorar? No debemos caer en la paranoia", opina Javier Urra , psicólogo y ex defensor del Menor en Madrid.

Para Urra, los profesores deben ser cautos para no dar una imagen errónea. "Si son personas cariñosas siempre deben estar con los alumnos en lugares públicos y nunca a puerta cerrada. En ocasiones, el profesor es cálido y los niños se dejan querer. En cualquier clase se puede preguntar quién es el profesor más exigente, cariñoso. Todos coincidirán en las respuestas. No son tontos", asegura el experto.

Según Félix López, catedrático de Psicología de la Sexualidad de la Universidad de Salamanca (USAL), “el 70% de las víctimas se lo cuenta a alguien, sobre todo a un amigo, y en segundo lugar, a la madre, y en ambos casos estos dos confidentes lo silencian. ¿Por qué? Por miedo, para que el niño no vuelva a sufrir, para que no lo tenga que volver a contar. En el otro 30% de las ocasiones la víctima mantiene el más absoluto de los secretos”. 

No parece existir un perfil del abusador tipo. "Pueden ser introvertidos, controladores y manipuladores, o encantadores y maravillosos”, asegura Margarita García Marqués, fundadora de la Asociación para la Sanación y Prevención de los Abusos Sexuales.

La especialista explica que sí hay un ‘modus operandi’ en el que coinciden la mayoría de los abusadores. "Al principio, no suelen ser agresivos. ‘Conquistan’ y ‘seducen’ al niño, que se deja porque le gusta ser especial, único, y que un adulto le reconozca y le valide". 

“Si el pequeño tiene buena autoestima, una asertividad que le permite contar lo que le pasa, o detectar lo que le hace sentir mal, buena relación con los padres, y una buena socialización en general, es más difícil que le ocurra, porque sabrá decir no. Y si pasa, como tiene armas para defenderse, lo contará a la primera y no se volverá a repetir", asegura García Marqués. 

Otros especialistas recomiendan romper el silencio, en casa las familias deben hablar abiertamente de sexualidad, de afectos, amor y en el colegio se debería tratar el tema desde temprana edad.

El Consejo de Europa ha elaborado "La Regla de Kiko", una guía para ayudar a los padres y educadores a explicar a los niños que otras personas no pueden tratar de tocarles, cómo reaccionar y a quién dirigirse en ese caso: 

1. Tu cuerpo es tuyo. Los niños tienen que aprender que su cuerpo es suyo y les pertenece, por tanto nadie puede tocarles sin su pemiso. Desde una edad temprana pueden aprender que existen "partes privadas del cuerpo". Utilizando los nombres correctos para los genitales y otras partes les ayudará a saber lo que no está permitido. 

2. Buenas y malas formas de tocar. Se les debe enseñar a identificar cuándo no está bien que alguien mire o toque sus partes privadas o que les pidan que hagan algo a otra persona. 

3. Secretos buenos-malos. Las personas que cometen abusos sexuales utilizan como táctica los secretos. Por eso, es primordial mostrar a los niños que hay secretos buenos y malos y, en este caso, contarlo a un adulto. 

4. Las responsabilidades del adulto. Los adultos deben estar atentos y ser receptivos a los sentimientos y comportamientos del niño. 

5. La red de seguridad de los niños. Muchas veces los depredadores sexuales son personas conocidas por el niño, lo que le hace muy difícil comprender que esa persona puede abusar de él. Debemos acostumbrarles a que informen a su padres o cuidadores de la existencia de alguien que les hace regalos, que les pide que mantengan un secreto.

Fuente: EntornoInteligente.com

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