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Apología del reino animal II

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¿No es acaso inteligencia colectiva la que poseen las abejas polinizadoras? ¿Y las termitas que construyen sus castillos de arena en el tórrido calor africano con túneles subterráneos que gozan de fresca temperatura? La Historia nos da muestras de que el hombre, no obstante haber sido creado a imagen y semejanza divina y a pesar del transcurso de los cientos de miles de años de experiencia, hasta ahora no ha sido capaz de semejante disciplina organizativa, ni del espíritu altruista imprescindible para la obtención del éxito comunitario que tanta falta hace a nuestra humana sociedad.  

Cuando vemos los videos de internet donde los leones salvajes reconocen al hombre que los rescató al quedarse huérfanos, los cuidó hasta que alcanzaron la adultez, luego los devolvió a su hábitat, y al cabo de varios años cuando apareció inesperadamente en la sabana, los leones lo reconocieron y  corrieron a abrazarlo como a su padre, cuando vemos éste y miles de ejemplos no sólo de mamíferos sino también sobre pájaros y peces, que nos demuestran que la inteligencia animal es absolutamente admirable y que ellos tienen sentimientos muy próximos a los humanos, muchos de nosotros no podemos aceptar que las autoridades mundiales no hagan mayores esfuerzos para proteger la vida animal.

A pesar de la lucha de las ONGs defensoras de los derechos de los animales en muchos países de Europa se sigue autorizando la venta de carne de caballo. En Inglaterra siguen habiendo partidas de caza con decenas de sabuesos corriendo tras un pobre zorrito, además de las consabidas peleas de perros con apuestas. En el Perú las de gallos. En China se comen a toda criatura que se arrastre, vuele, nade o galope, incluyendo a perros y gatos como ya sabemos. Opino que todo turista debería de mantener una dieta estrictamente vegetariana mientras está de visita en ese país, por si las moscas. Los cazadores clandestinos han acabado con los pobres rinocerontes pues Asia está convencida de que el polvo de sus cuernos molidos es afrodisíaco, lo cual ha quedado probado que no es más que una pura falacia. En general los cazadores del mundo, clandestinos o no, ya han aniquilado cantidad de especies y la mayoría de las que pertenecen a la vida salvaje están en eminente peligro de extinción.

Este pavoroso holocausto del cual somos plenamente conscientes (a pesar de lo cual no hacemos nada para evitarlo) se debe en un gran porcentaje exclusivamente a la frivolidad y a la estupidez. La mayor parte de los animales sacrificados, o al menos una parte de su cuerpo, va a parar al salón de algún rico. Toda esta muerte inútil sólo para sacarse una foto sentado encima del león, fusil en mano, y colgarla en el salón para mostrarla a los amigotes. Con demasiada frecuencia vemos alfombras de piel de tigre, una pata de elefante que sirve de puf o una mano de gorila sosteniendo un cenicero. Cuando digo que se debe a la estupidez no lo digo en broma. La cantidad de animales salvajes que salvarían sus vidas si tan sólo las mujeres ricas renunciasen a colgarse sobre los hombros sus pieles o a convertir a los reptiles en zapatos de tacón. En España y varios países de América Latina (entre los que se cuenta el nuestro) la tortura y muerte de los toros en las Plazas se sigue considerando “arte taurina”. ¿Porqué es tolerado este bestial espectáculo dónde sólo hay tortura y muerte? Ultimamente en Valencia han salido a las calles a protestar (pero tan sólo unos pocos valientes) por la irracional fiesta de un nuevo deporte equino en la cual maltratan de manera inaudita a los caballos. En Toledo acaban de festejar el tradicional torneo que consiste en colgar a los indefensos gansos colgados de las patas y boca abajo, pasan al galope en sus caballos y los descabezan con la mano derecha. ¿Porqué no reaccionamos? ¿Hasta cuándo vamos a seguir comportándonos de un modo salvaje? Ayer en la Plaza de las Ventas de Madrid saltaron al ruedo 29 anti taurinos, hoy están detenidos por desorden público.  

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