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Turismo y ecosistema: Cabo Blanco debe ser reserva marina

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Hay suficientes razones para declarar la zona marina del norte, alrededor de Cabo Blanco, como una reserva nacional, tema que debe retomar prioridad en la agenda del Gobierno del presidente Pedro Pablo Kuczynski. La reserva marina tendría un área de conservación de 6,500 hectáreas con 5 millas mar adentro; y comprendería cinco distritos de Tumbes (Zarumilla, Tumbes, Corrales, Cruz, Zorritos) y cuatro de Piura  (Máncora, Los Órganos, El Alto y Lobitos).

 Lo más urgente ahora es emprender una campaña de concientización, como se ha hecho en otros países, para que los principales involucrados y beneficiados entiendan la importancia del asunto, por encima de cualquier prejuicio o intereses subalternos.

  El norte se lo merece, antes de que sea demasiado tarde. La denominación de Cabo Blanco es adecuada, pues un nombre de tanta ensoñación y remembranza internacional luego de Ernest Hemingway y de sus merlines gigantescos.  Dicha reserva no solo es rica en especies marinas  que son la base de la pesca artesanal, sino que es zona preferida  de ballenas, delfines y tortugas que hacen la delicia de propios y turistas, a lo que debemos agregar las innumerables playas que  son foco de atracción todo el año y, cómo no, los deportes de aventura y la exquisita gastronomía norteña.

  Es mucho lo que podemos ganar.  En el mundo actual, y el Perú no puede ser la excepción, cada vez hay más conciencia de tres cosas: primero,  que muchas de las terribles catástrofes ‘naturales’ más recientes, como huracanes, inundaciones, sequías, etc., son provocadas o agudizadas por el exceso de gases invernadero generados por  las industrias y la combustión de petróleo o carbón.

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Luego, quizá por ello, el tema medioambiental se ha tornado prioritario en la agenda política (nacional o internacional) e incluso hay partidos y ONGs dedicados exclusivamente al mismo. Y, asimismo, cada vez entendemos más que es posible, y absolutamente necesario, la convivencia de políticas de cuidado ambiental con la industria productiva, para lo cual la innovación tecnológica es un puntal importante.

Hay que recordar que el tema ya fue abordado previamente por el Ministerio de Economía y Finanzas, por lo que no puede ser relegado por el nuevo Gabinete, presidido por la doctora Mercedes Aráoz.  Incluso el anterior titular Alfredo Thorne declaró que “el desarrollo de importantes proyectos turísticos podría convertir al norte del país en el “Cancún peruano”, por las playas y la reserva marina que existen en dicha zona”. Y, no menos importante, el  mismo presidente Pedro Pablo Kuczynski ha afirmado, más de una vez, la trascendencia del respeto al ecosistema y del turismo responsable como parte del despegue económico.

Es de imaginar el potencial económico y turístico de la reserva marina de Cabo Blanco, algo que debemos preservar, y potenciar aún más, dentro de un esquema normativo y regulador, sin ningún sesgo intervencionista o estatista. Las reservas son de todos, y la razón de declararlas como tal solo busca preservar el ecosistema y, dentro de ello, buscar maneras creativas y coherentes de generar emprendimiento y rédito económico que no las afecten.

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