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Comemos rico y movemos la economía: El eje transversal del desarrollo del Perú

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Foto: elcomercio.pe

Hay una revolución en curso que va más allá del fogón: La cocina peruana, cuya excelencia es reconocida hoy en todo el mundo,  no solo incrementa nuestro orgullo y autoestima nacional, sino que se ha convertido en un engranaje importante de la economía nacional, pues según los especialistas mueve entre 10 y 15% del PBI nacional en todo el territorio; y lo hace  con especial énfasis en la descentralización, la creación de puestos de trabajo y la inclusión social.

La punta del iceberg podrían ser Mistura y los 35 mil turistas que llegarán a Lima para visitar la feria gastronómica más grande del hemisferio. En general,  según el  primer vicepresidente del Subcomité de Gastronomía de la Cámara de Comercio de LIma, Adolfo Perret, entre el 42% y 43% de los turistas que arriba a Perú lo hace motivado por el conocimiento de la gastronomía nacional; y de estos el  90% de ellos dice que regresaría por la misma razón, lo que es un dato altamente satisfactorio y promisorio.

Sin embargo, detrás de todo ello hay una compleja realidad de trabajo, emprendimiento y cadenas productivas que ha costado mucho establecer y es necesario potenciar al máximo, para que siga beneficiando a todos los eslabones a lo largo y ancho del país.

MÁS DE 5 MILLONES DE PERUANOS EN EL ENGRANAJE

Efectivamente, se calcula que la industria gastronómica ocupa a 5.5 millones de personas (20% de la PEA), que se ubican en los rubros de agricultura, ganadería y pesquería, hasta transporte,  industrialización de productos alimenticios,  menaje y utensilios, pasando por servicios de mercados, comedores populares, restaurantes y franquicias; a lo que habría que agregar su estrecha vinculación con la industria del turismo.

Según estudios realizados por la Sociedad Peruana de Gastronomía (Apega) este rubro, de vertiginoso desarrollo, se ha convertido en una fuerza dinamizadora de la economía nacional y se calcula que el gasto en alimentación  por año es de aproximadamente 50,000 millones de nuevos soles aproximadamente. Ello incluye lo que destinaron los turistas a su alimentación (4%), consumo en hogares (70%) y  comer en restaurantes, puestos de comida, menús y pensiones (30%).

Vistas así las cosas, se trata de un sector dinámico y pujante que no se puede descuidar, y que hasta ahora debe su éxito principalmente al sector privado. Y si por un lado es satisfactorio que el boom gastronómico peruana sea objeto de estudio y ejemplo para otras naciones vecinas, por el otro lado no podemos soslayar el hecho de que los países ranqueados como mejores cocinas del mundo y de larga tradición culinaria como nosotros,  cuentan con apoyo permanente del Estado.

PASAR DEL DICHO AL HECHO…

Como lo hemos reiterado más de una vez, es necesaria una política de Estado, en lo que hay positivas señales del nuevo Gobierno, que promueva la gastronomía peruana y la ayude a dar el salto cualitativo mundial, apostando por la calidad, la innovación, la profesionalización, la formalización  y la salubridad.  Hay que pasar del dicho al hecho.

“Comer rico, comer sano, comer peruano” sí. Ahora que disfrutamos los sabores y aromas de Mistura, pensemos por  un momento en el legado culinario que nos dejaron nuestros antepasados, en los productos únicos con que nos privilegió la naturaleza (por eso nos oponemos a los transgénicos hasta que no haya estudios definitivos) y en el despegue fusionador e innovador de las últimas décadas que nos ha puesto en la vitrina global.

Pero también, ahora que arrecia el debate para acelerar la economía,  reflexionemos sobre lo mucho que queda por hacer para consolidar  la gastronomía, que nos gusta y nos enorgullece, como rubro fundamental de la economía nacional y alto generador de empleo inclusivo. El sector privado tiene su parte de responsabilidad y la asume, pero también la tiene el Estado y el actual Gobierno. ¡Vamos todos a Mistura!

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