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La izquierda peruana VS la democracia venezolana

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periodistadigital.com

¿Qué le deben los izquierdistas peruanos al impresentable, autocrático y abusador régimen venezolano?  Esa es la pregunta que flota en el ambiente hace muchos años, desde la descarada intervención de Hugo Chávez en la campaña electoral del 2006, cuando apoyó directamente al entonces candidato Ollanta Humala.

El asunto ha vuelto a la actualidad a raíz de la complaciente posición de los congresistas del  Frente Amplio (que integran varios grupos de izquierda) incapaces de criticar como se debe las gruesas maniobras antidemocráticas y  hambreadoras del gobierno de Nicolás Maduro. Ante ello, solo demandan el “respeto del derecho internacional respaldando los mecanismos de diálogo promovidos por Unasur para la situación de la República Bolivariana de Venezuela”. ¿Y la OEA? ¿Y los mediadores internacionales? ¿Y el trascendental referéndum revocatorio, al que Maduro le da largas y le pone trabas? ¿Y la terrible situación de los presos políticos y la prensa independiente? ¿Y la corrupción y el clientelismo populista? ¿Y la manipulación grosera del Consejo Nacional Electoral para cambiar plazos y requisitos para el referéndum? ¿Y los escaparates vacíos por culpa de un gobierno estatista e inepto que destruye la propiedad privada?

Para entender por qué el FA menciona solo Unasur habría que escuchar lo  declarado en Lima por el ex candidato presidencial Henrique Capriles, quien acudió al Congreso y se reunió con el presidente Pedro Pablo Kuczynski.  Esta visita, dijo, busca pedir “solidaridad, primero con comida y medicina” y luego un relanzamiento de la Unasur, que junto con el Mercosur, “fueron utilizadas por Maduro como refugio para defenderse de todas las violaciones  internas, para lavarse la cara de todos los desmanes que comete (…) terminaban avalando lo que ocurría”. En Venezuela, advirtió,  existe el riesgo de un estallido social o de un golpe militar, lo cual parece importarle poco al régimen de Nicolás Maduro, que usa  el diálogo solo  como una vía para evitar el referéndum revocatorio.  

POR UNA MISIÓN ESPECIAL DE LA OEA

Afortunadamente, la moción del FA fue desechada y prevaleció, como debe ser para cualquier demócrata cabal, la moción multipartidaria, promovida por el congresista aprista Jorge del Castillo. En esta el Congreso Peruano expresa su  “profunda preocupación por la crisis política y humanitaria en Venezuela, traducida en escasez de alimentos y medicinas,  demanda la inmediata libertad de los presos políticos” y “deplora la permanente violación de la libertad de expresión y los métodos violentos de la supresión de expresiones populares que reclaman por esta lamentable situación”. Asimismo, pide que el Perú proponga en la Organización de Estados Americanos (OEA) crear una misión especial que visite Venezuela “para promover el diálogo y la solución de la crisis”.

Tales son los sensatos y absolutamente realistas argumentos que, como buen demócrata, el presidente Kuczynski respalda, pero que  los miembros del FA se negaron a suscribir, con la facilista salida de que no debe haber intromisión y se debe respetar la soberanía de otro país. Al respecto hay que recordar que hay en curso varias investigaciones fiscales y judiciales en nuestro país sobre la oscura inyección de dinero del régimen chavista, presuntamente al Partido Nacionalista y otros grupos y movimientos de izquierda. Esto sí es injerencia externa en política y en nuestra soberanía.

Cuestión elemental: Reclamar por el respeto a la mayoría democrática en el Congreso Venezolano y porque se respeten los derechos políticos y humanos de los ciudadanos de ese país es simplemente actuar como demócratas y como personas que no podemos permanecer incólumes ante los abusos y fechorías de un gobierno tan reincidentemente conculcador de dichos derechos.

La situación de Venezuela es ciertamente gravísima, por culpa de un gobierno autoritario que tiene prácticamente secuestrado a todo un país y que a pesar de todo  se niega a dejar el poder limpiamente.  Como bien lo dice el director del diario “El Nacional”, Miguel Henrique Otero, el gobierno venezolano le teme al referéndum revocatorio y “está bloqueando todas las vías democráticas para salir de la crisis, porque es un régimen hecho para mantenerse en el poder a toda costa”.

¡EN DEMOCRACIA NO HAY PRESOS POLÍTICOS!

La preocupación sobre Venezuela rebasa fronteras. En las últimas horas, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, ha expresado su repudio a la ratificación ´judicial´ (con  jueces digitados, acomodaticios o temerosos del régimen político) de la injusta condena a Leopoldo López;  y ha puntualizado que “en democracia no hay presos políticos” y que  se ha perdido una oportunidad para la reconciliación entre los venezolanos. ¿También estará errado para los del Frente Amplio?

Y hace pocos días, en un comunicado conjunto firmado en Washington, 15 naciones, entre ellas Argentina, Brasil, México, Perú y Estados Unidos, han manifestado su inquietud y han instado a Caracas a cumplir “sin demora” los pasos restantes del complicado proceso revocatorio del presidente Nicolás Maduro.  “Hacemos un llamado a las autoridades venezolanas para que garanticen el ejercicio de los derechos constitucionales del pueblo venezolano y, a la vez, se cumplan de manera clara, cierta y sin demora las etapas restantes para la realización del referendo revocatorio presidencial”, precisan.

Por su parte el ex presidente del Gobierno Español, Felipe González, quien conoce de cerca la situación, ha afirmado con conocimiento de causa que en Venezuela no cabe el diálogo "para ganar tiempo que los venezolanos no tienen",  sino que hacen falta  respuestas urgentes pues  los desafíos "no admiten espera". Y para eso se necesita el apoyo de la comunidad internacional, a través de mociones como la que por mayoría aprobó nuestro Congreso y que --por difusas razones que parecieran estar fuera de lo ideológico y por las que tarde o temprano tendrán que asumir responsabilidad ante sus electores y la nación-- los del Frente Amplio izquierdista se negaron a suscribir. Lo que queda en duda nuevamente son sus estándares democráticos y los intereses en juego. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Como señalamos previamente en esta columna (11/01/2016), “el objetivo de la recuperación democrática de Venezuela --al que se oponen con uñas y dientes Maduro y su cogollo con armas sucias--, exige el atento seguimiento de la comunidad democrática internacional, con la OEA y la ONU por delante, precisamente para denunciar tamañas irregularidades, criticarlas sin eufemismos y poner sobre la mesa otras medidas como la aplicación de la Carta Democrática y las sanciones que ella determina”.

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